Los Obama tienen su origen en Sud\u00e1n, cuna de los faraones negros<\/em>, donde el caudaloso Nilo Blanco fluye hasta juntarse con el Nilo Azul, para dar origen al gran r\u00edo sagrado de Egipto. Desde el Nilo Blanco hasta la Casa Blanca han pasado siglos en que ese pueblo de gigantones nil\u00f3ticos fue avanzando hasta el lago Victoria. Se trata de la tribu de los luo, que apareci\u00f3 en aquel lago no hace mucho, cuando Am\u00e9rica ya hab\u00eda sido visitada por un despistado Col\u00f3n. Continuaron llegando hasta el siglo 17. En las orillas de dicho lago africano se forj\u00f3 un nuevo territorio luo, que ahora forma parte de Kenia, aunque est\u00e1 lejos de Nairobi, y muy cerca de Uganda y Tanzania. Se le conoce como provincia de Nyanza, cuya capital, Kisumu, est\u00e1 habitada por 140.000 cristianos luo, unos poqu\u00edsimos musulmanes y un 20 por ciento de seguidores de dioses nil\u00f3ticos. Lo mismo se repite en el pueblo campesino de Kogelo, a 60 km del lago Victoria. Ah\u00ed naci\u00f3 el padre de Barack Obama, y sigue viviendo una de las esposas de su abuelo, Sarah Onyango Obama, la Mama <\/em>Sarah, que se ha convertido en personaje universal. Su piel oscura parece iluminarse con los trajes que viste, en los que se ha detenido el arco iris (foto de Simon Maina, AFP Photo<\/em>). A los 84 a\u00f1os no deja de cuidar su maizal ni de preparar guisos sobre un gran brasero, con choclos tiernos, porque los luo han dejado de ser pastores para convertirse en agricultores. Su marido trabaj\u00f3 como cocinero de los colonos brit\u00e1nicos, y ella es testigo de un cambio de \u00e9poca. Los Obama tienen su origen en Sud\u00e1n, cuna de los faraones negros, donde […]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5401,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[133],"tags":[],"class_list":["post-5399","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-columnas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ganderats.cl\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5399","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ganderats.cl\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ganderats.cl\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ganderats.cl\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ganderats.cl\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5399"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.ganderats.cl\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5399\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5404,"href":"https:\/\/www.ganderats.cl\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5399\/revisions\/5404"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ganderats.cl\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5401"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ganderats.cl\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5399"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ganderats.cl\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5399"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ganderats.cl\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5399"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}
Un Barack Obama adolescente lleg\u00f3 a visitar a esta abuela pol\u00edtica. Tambi\u00e9n, m\u00e1s tarde, estuvo a su lado como senador. Se le vio encaramado en un escritorio, bajo el sol, hablando a los luo de Kogelo. Hace pocos meses, en su libro Los sue\u00f1os de mi padre<\/em> hace descripciones de la sabana keniana en un lenguaje noble, que pueden llenar de nostalgia a quienes hemos tenido la suerte de enamorarnos de \u00c1frica: \u201cContempl\u00e9 el paisaje m\u00e1s maravilloso visto por m\u00ed; pod\u00eda haberme quedado eternamente en ese lugar\u201d<\/em>, escribe despu\u00e9s de recorrer un reducto de los masai. Poco cuesta imaginar a Obama llevando una lanza y un pa\u00f1o naranja sobre el cuerpo semidesnudo, <\/strong>como uno de esos admirables guerreros-pastores, tambi\u00e9n nil\u00f3ticos. Los luo son igualmente altos, delgados, de cabeza alargada y frente huidiza; morenos oscuros o intensamente negros. En Kenia han destacado por su inclinaci\u00f3n al estudio y a la pol\u00edtica.<\/strong> En la elecci\u00f3n presidencial del 2008, uno de ellos dice haber triunfado, pero los kikuyos, sus antiguos adversarios, y a veces sus socios pol\u00edticos, le negaron \u2013con fraude– el acceso al poder.
Parad\u00f3jicamente, a los luo les ha costado menos llegar a la Casa Blanca que a la State House de los mandatarios keniatas. Barack Obama sobresali\u00f3 primero en Chicago, ciudad perfecta en su construcci\u00f3n, aunque de \u201cprados anchos y mentes angostas<\/em>\u201d. Pudo vencer al prejuicio. Ahora, en Washington, blindado por su mitad de sangre europea, Barack, en el Potomac, se apresta a mandar. Pero ni \u00e9l ni nadie de su tribu familiar podr\u00eda olvidar el Nilo Blanco. Muchos blancos, sin embargo, a\u00fan no aprenden a ver en todos los hombres al hombre. \u201cLa elecci\u00f3n de Obama es un exotismo hist\u00f3rico<\/em>\u201d, crey\u00f3 necesario decir el presidente espa\u00f1ol Aznar, amigo de los Busch, dejando a la intemperie su rancio estilo colonialista. Lo declar\u00f3 -c\u00f3mo no-, a Vanity Fair<\/em>, pocos d\u00edas antes de venir de visita a Chile esta semana, cuando el mundo esperaba exactamente lo contrario: que la llegada de Obama sea un gran paso para la humanidad. Un paso con enorme carga hist\u00f3rica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"