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{"id":4775,"date":"2006-06-23T20:47:51","date_gmt":"2006-06-23T23:47:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ganderats.cl\/?p=4775"},"modified":"2019-07-25T22:45:35","modified_gmt":"2019-07-26T01:45:35","slug":"senoras-y-senores-la-gran-migracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ganderats.cl\/senoras-y-senores-la-gran-migracion\/","title":{"rendered":"\u00a1Se\u00f1oras y se\u00f1ores\u2026! La gran migraci\u00f3n."},"content":{"rendered":"\n

En junio y julio se\nlevanta el tel\u00f3n de \u00c1frica m\u00eda<\/em> y se\ninicia el mayor espect\u00e1culo del planeta. Dos millones y medio de animales hacen\ntemblar la tierra en su ciego avance del parque Serengeti al Masai Mara.\n\u00bfCu\u00e1les son las mejores ubicaciones para presenciar el espect\u00e1culo? \u00bfD\u00f3nde\nreservar un palco, o al menos un asiento de galer\u00eda? Responden expertos.<\/h4>\n\n\n\nPor Luis Alberto Ganderats\n<\/em><\/strong><\/small>\n\n\n\n
<\/div>\n\n\n\n

Estoy de espaldas\nsobre mi cama, como una momia en sarc\u00f3fago. S\u00f3lo parecen vivos mis ojos y mi\ncoraz\u00f3n. No logro dormir. Muy cerca escucho el extra\u00f1o gru\u00f1ido de los\nrinocerontes, y a la distancia, un murmullo confuso. A trav\u00e9s de las ventanas,\nuna luna roja ilumina mi carpa levantada cerca del r\u00edo Mara. Pero no son los mugidos\ny la luz los que me tienen en vela. Tampoco el miedo. Se trata de algo m\u00e1s\nsimple: esta es una noche que no se parece a ninguna. Es un duermevela m\u00e1s\nvelado que dormido.<\/p>\n\n\n\n

Estoy muy cerca del\nlugar africano en que empezaron a despertar algunos de los primeros seres\nhumanos -la garganta de Olduvai-, y se dir\u00eda que algo de esos abuelos parece\nhormiguear todav\u00eda en mi cerebro. Y lo remoto, tan dif\u00edcil de descifrar, se\nencuentra ciertamente asociado a algo muy nuevo, a emociones de los d\u00edas\nanteriores. Desde una colina del Serengeti pude presenciar el mayor espect\u00e1culo\nque la Tierra ofrece hoy d\u00eda a quienes aman la vida y tratan de entender la\nmuerte. El Serengeti es la \u201cllanura sin\nl\u00edmites\u201d<\/em>, de casi un mill\u00f3n y medio de hect\u00e1reas, \u00faltimo vestigio del\nCuaternario. Desde las alturas de Nabi Hill, a la entrada de ese gran parque\ntanzanio, v\u00ed miles y miles de cebras, gacelas y ant\u00edlopes -principalmente \u00f1us-,\navanzar en tropel hacia el r\u00edo Mara, como si obedecieran el llamado de un\npoderoso flautista de Hamelin. <\/p>\n\n\n\n

De cerca le segu\u00edan -con\nla servilleta puesta- miles de animales carn\u00edvoros y carro\u00f1eros: leones,\nhienas, chacales, leopardos, buitres. Tambi\u00e9n formaban parte del cortejo las\ncig\u00fce\u00f1as, que tienen andar de flamenco y apetito voraz: se alimentan de los\nrestos de carro\u00f1a. Los acosadores observaban a las cebras con patas\nfracturadas, a los \u00f1us lentos, enfermos; a las cr\u00edas sin protecci\u00f3n. Est\u00e1n\ncondenadas.<\/p>\n\n\n\n

Ellos morir\u00edan <\/strong><\/p>\n\n\n\n

Tambi\u00e9n morir\u00edan\nmuchos sanos. Camino a Masai Mara ellos atraviesan varias veces los mismos r\u00edos,\nel Grumeti y el Mara, que parecen borrachos y culebrean en la sabana. En cada\npasada decenas de estos soldados de infanter\u00eda mueren ahogados, o son partidos\nen dos por las dentelladas de cocodrilos nil\u00f3ticos que suelen  medir m\u00e1s de cinco metros. Nada importan los\nmuertos. La inmensa mayor\u00eda prosigue incansable este rito de la naturaleza, atraviesan\nuna frontera que no conocen, para instalarse en Kenia, sobre los pastos verdes\nde la reserva de Masai Mara. Meses m\u00e1s tarde inician el camino de regreso a\nTanzania. <\/p>\n\n\n\n

Es la m\u00e1s colosal\nmigraci\u00f3n animal que podamos presenciar hoy d\u00eda, y la m\u00e1s dram\u00e1tica. Algunas\nmanadas caminar\u00e1n 2.000 kil\u00f3metros en la vuelta completa.  <\/p>\n\n\n\n

Iniciada en el Serengeti, terminar\u00e1 donde empez\u00f3: sobre las llanuras del lago Ndutu y Eyasi.\nLas rutas de ida y vuelta no son las mismas. Caminan en el sentido de los\nminuteros del reloj, casi en redondo. El circuito tiene la forma de una especie\nde medio \u00f3valo, que por largos trechos se sale de las fronteras del Serengeti y\nel Masai Mara. El regreso es siempre menos masivo y sincronizado, pero siempre\nuna \u201cbelleza inmensa\u201d.<\/em>    <\/p>\n\n\n\n

Nosotros, luego de\nver pasar la extra\u00f1a procesi\u00f3n en el Serengeti, desde la colina de Nabi Hill,\nhemos atravesado r\u00e1pidamente, por tierra, la frontera entre Tanzania y Kenia,\npara esperar a los caminantes en el Masai Mara. Esta reserva es la prolongaci\u00f3n\nnatural del Serengeti. Se encuentran s\u00f3lo separados por la frontera pol\u00edtica,\nque los \u00f1us, cebras y gacelas ignoran. Gracias a eso, en esta zona oriental se\nencuentran la esencia y el mito del continente negro. Es \u00c1frica m\u00eda, Hatari y Mogambo<\/em>, Livingstone y Stanley. Es el sue\u00f1o\nque nos acompa\u00f1a desde ni\u00f1os, en que el ser humano siente el temblor y el\nregocijo ante los poderosos habitantes de la pradera y el bosque. <\/p>\n\n\n\n

Tambi\u00e9n es la tierra\nprometida de los oscuros guerreros masai, originarios de la vecina Etiop\u00eda (el\nVaticano de los rastafaris y de Bob Marley), pero que han hecho huesos viejos\nen Tanzania y Kenia.<\/p>\n\n\n\n

Millones caminan \n<\/strong><\/p>\n\n\n\n

La migraci\u00f3n del\nSerengeti al Masai Mara se inicia -casi de manera imperceptible- entre abril y\nmayo, dependiendo de las lluvias y los pastos. Entre junio y julio se hace\nmasiva, toma su ritmo nervioso, que dura varias semanas. Dos millones y medio\nde animales avanzan como un tornado. <\/p>\n\n\n\n

Este es el momento de\nla experiencia inolvidable a la que se hallan invitados los buenos\nviajeros.      <\/p>\n\n\n\n

Resulta inolvidable\nno s\u00f3lo por lo masiva y bella. Tambi\u00e9n por los actos de ferocidad. En algunos\ntrechos el caudal de los r\u00edos suele tomar el color de la sangre. No podemos\nevitar ser espectadores del proceso brutal de la cadena de la vida. Nada nuevo,\nclaro. Esta migraci\u00f3n ya ten\u00eda millones de a\u00f1os cuando algunos antepasados del\nhombre dieron aqu\u00ed sus primeros pasos vacilantes. As\u00ed lo confirman los\nhallazgos de los antrop\u00f3logos Leaky en la garganta de Olduvai, junto al\nSerengeti. <\/p>\n\n\n\n

Pero \u00bfd\u00f3nde debemos\nreservar palco si queremos ver el espect\u00e1culo de la migraci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n

Necesitamos, a lo\nmenos, dos palcos. <\/p>\n\n\n\n

Uno para observar la\nmarcha, cuando los caminantes andan a tranco lento o corren, en verdaderas\nestampidas. El instinto no les impide atravesar r\u00edos custodiados por cocodrilos\nastutos, o meterse en aguas de rinocerontes quietos, pero que forman c\u00edrculos\nimpenetrables dentro del cual protegen a sus cr\u00edas y a sus viejos. (Quien se\natreve a romper ese c\u00edrculo -a menudo sin darse cuenta- recibe un mortal\nmordisco de retroexcavadora.)<\/p>\n\n\n\n

Sobre la tierra\nfirme, entre los pastos de la sabana, cientos de \u00f1us, cebras y gacelas caen en\nlas garras de las leonas hambrientas y sus socios de cacer\u00eda. Pero siguen\navanzando. El instinto no les proporciona ning\u00fan recurso de marcha atr\u00e1s. Ni\nsiquiera lo tienen las fr\u00e1giles gacelas, que pueden resultar pulidas en exceso,\npero nadie puede  renunciar a verlas:\ndanzan. Corren junto a impalas, topis, zorros y kongonis. Desde la altura de\nlas acacias, leones y leopardos impasibles ven pasar su merienda de las\npr\u00f3ximas semanas. A veces, ese \u201creba\u00f1o\u201d ininterrumpido tiene 10 kil\u00f3metros de\nlargo.  <\/p>\n\n\n\n

El segundo palco es\nel lugar donde ahora estamos, en el Masai Mara, el lugar donde se detendr\u00e1n a\ncomer y a parearse por varios meses. Esta reserva es una u\u00f1a comparada con la\ninmensidad del Serengeti, y entonces la masa de animales que emigra convierte\nlas limpias planicies verdes en un corral desmesurado, insospechado, donde pasa\ntodo a simple vista. El espect\u00e1culo parece a ratos una escena b\u00edblica del\nPara\u00edso.<\/p>\n\n\n\n

La ayuda necesaria<\/strong><\/p>\n\n\n\n

Los dos palcos\nrecomendables para presenciar la migraci\u00f3n est\u00e1n cubiertos por empresas que\nofrecen campamentos en carpas m\u00f3viles o estables, caba\u00f1as o lodges, globos\naerost\u00e1ticos y avionetas, y veh\u00edculos de arriendo con conductor y cocinero.\nPodemos hacer un tour simple por 2.500 d\u00f3lares por persona, o ir con un grupo\nde amigos exigentes, y gastar 100 mil d\u00f3lares en diez d\u00edas. Ambas opciones -y\nmuchas intermedias- las vende desde a\u00f1os un ex gerente de la desaparecida\nSwissair, el santiaguino Vicente Gonella, propietario de Arca Viajes. Esta es\nuna agencia especializada en Kenia, Tanzania, Botswana, Sud\u00e1frica, Namibia,\nZimbabwe y otras \u201carcas\u201d de animales en \u00c1frica, cuyas im\u00e1genes llenan estas\np\u00e1ginas.           <\/p>\n\n\n\n

Pero Vicente Gonella\ntiene sus preferencias: cree que ning\u00fan escenario de fauna supera al Masai Mara\ndurante los meses de la gran migraci\u00f3n. Luego lleva a sus clientes al parque\nAmboseli, en Tanzania, junto al Kilimanjaro. Ah\u00ed dominan las manadas de\nelefantes. En su breve lista de sensaciones inolvidables figuran tambi\u00e9n el\ndelta del r\u00edo Okavango, en Botswana, donde la fauna vive con medio cuerpo en el\nagua, y el parque Chobe, sobre la frontera de Namibia y Botswana, pasando por las\ncataratas Victoria, entre baobabs y elefantes descomunales.    <\/p>\n\n\n\n

En la poblada ciudad\ntanzania de Arusha -muy cerca de la frontera con Kenia, y tambi\u00e9n del\nSerengeti-Ngorongoro- encontramos al santanderino Julio Teigell, gu\u00eda de varias\nd\u00e9cadas, socio de Kibo Tours. teigell@kibo-safaris.com<\/a>  www.kibo-safaris.com<\/a><\/p>\n\n\n\n

Es la agencia que\nprefieren muchos safaristas <\/em>de habla\ncastellana. A este hombre que ha desafiado a los grandes de \u00c1frica, los big five\n–lion, leopard,\nelephant, buffalo and rhino<\/em>– lo\nencontramos acorralado por una bronquitis. Desde su cama quiso darnos su\norientaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n

Nosotros preferimos instalar nuestro campamento en \u00e1reas diferentes,\nque se escogen de acuerdo con la estaci\u00f3n el a\u00f1o o el movimiento de los\nanimales que migran. Nos entusiasma el lago\nsalado Eyasi, en el fondo de la gran falla\ngeol\u00f3gica del Rift. Pasamos un d\u00eda explorando a pie en este dram\u00e1tico paisaje,\nque aun esta habitado por un grupo de bosquimanos, los hadzabi, que viven de la\ncaza con arco, buscando ra\u00edces, tub\u00e9rculos y frutas, como los seres humanos de\nhace 10.000 a\u00f1os<\/em>. <\/p>\n\n\n\n

El cr\u00e1ter de\nNgorongoro y sus tierras altas -donde hacen safaris a pie-, todo el Serengeti y\nel parque Tarangire, son los puntos altos que se\u00f1ala este gu\u00eda espa\u00f1ol, porque\nconsidera que la observaci\u00f3n de fauna es excelente en Tanzania durante el a\u00f1o\ncompleto.<\/p>\n\n\n\n

Tarangire -a 1 hora y\n45 minutos de Arusha- es un parque sorprendente por su enorme cantidad de baobabs<\/em>, la m\u00e1s densa del mundo, y una\npoblaci\u00f3n de elefantes de gran corpulencia. La \u00e9poca dorada para visitar\nTarangire es de agosto a noviembre, cuando presenta la mayor concentraci\u00f3n de\nfauna de Tanzania, y lucen como nunca sus tamarindos, flamboyanes, acacias,\nmangos, palmeras de Senegal, euphorbias<\/em>,\npalmiras,  higueras y ebonys<\/em> africanos. Kibo Safaris instala\nun campamento para veinte personas a orillas del r\u00edo Tarangire, lo cual permite\ndisfrutar de la fauna de d\u00eda y de noche.
\n
\n<\/p>\n\n\n\n

\u00c1frica de pel\u00edcula<\/strong><\/p>\n\n\n\n

Los que suspiran todav\u00eda\ncon la pel\u00edcula \u00c1frica m\u00eda<\/em> yla\nenigm\u00e1tica mirada de Meryl Streep, debieran comenzar su viaje el viaje por al \u00c1frica\noriental en el Norfolk Hotel de Nairobi. En su edificio estilo eduardiano parece flotar a\u00fan\nel esp\u00edritu de la mujer que inspir\u00f3 ese film con sus memorias po\u00e9ticas: la\ndanesa Karen Blixen, hu\u00e9sped en 1913. Los nost\u00e1lgicos pueden imaginarse en el\nvest\u00edbulo del hotel con un rifle en bandolera y un salacot<\/em> tejido de fibras en la cabeza. O visitando su granja\ncafetera, a 15 minutos del centro, donde funciona un museo tem\u00e1tico desde 1985.\nS\u00f3lo dos  a\u00f1os m\u00e1s tarde se estren\u00f3 La fiesta de Babette,<\/em> un canto al\nplacer, otra pel\u00edcula brotada de textos de Karen Blixen. Por eso, si hacemos\ncontacto con su sensibilidad, \u00c1frica puede convertirse en la gloria para todos\nnuestros sentidos. <\/strong><\/p>\n\n\n\n

El Norfolk Hotel nos espera para eso, aunque\nno sea m\u00e1s que a tomar t\u00e9 al estilo colonial.<\/strong><\/p>\n\n\n\n

Si lo que queremos es no perder pisada a la\ngran migraci\u00f3n, oler y saborear el miedo, lo mejor es encontrar un sitio a\norilla de r\u00edo, nunca en colinas o \u00e1reas secas. Lugar <\/strong> excepcional es el Mara\nIntrepids Club, vecino a uno de los cruces m\u00e1s importantes de la migraci\u00f3n, en\nel centro de la reserva de Masai Mara, a orillas del r\u00edo Talek. Son treinta\ncarpas lujosas, modernas. Y caras. <\/strong>En la misma reserva\nencontraremos una serie de campamentos en una zona boscosa antes reservada para\nlos gobernadores coloniales. Es conocida como <\/strong>The Governor\u2019s family of camps<\/em>, nada recomendable\npara los que andan en plan de ahorro. <\/p>\n\n\n\n

Uno de\nellos es el Governor\u2019s Private Camp. S\u00f3lo acepta reservas para grupos de hasta\n16 personas, familiares o amigos, lo que le hace exclusivo como ninguno. El\nLittle Governor\u2019s es el preferido por los reci\u00e9n casados. Atravesando un r\u00edo en\nuna peque\u00f1a embarcaci\u00f3n se llega a\nun hermoso grupo de 17 tiendas de lona alrededor de una laguna donde llegan a\nbeber los animales. Para evitar ruidos, no hay luz el\u00e9ctrica. S\u00f3lo l\u00e1mparas a gas.La cena se sirve en\ntorno a una gran hoguera que mantiene alejados a los animales, no a sus rugidos\ny bramidos.<\/p>\n\n\n\n

Otras opciones para los que quieren ver la migraciones\nen el Serengeti son los c\u00e1mpings que se hayan en el \u00e1rea de paso de los\nanimales: Kusini Camp reserve.safarisun@swiftkenya.com<\/a>,\nKirawira Camp serena@yako.habari.co.tz<\/a><\/p>\n\n\n\n

 y Grumeti River\nCamp, conscorp@users.africaonline<\/a>.  <\/p>\n\n\n\n

Los Ritz de la pradera<\/strong><\/p>\n\n\n\n

Existen lugares para so\u00f1ar. E<\/strong>l Ritz de las praderas tanzanias es el Ngorongoro\nCrater Lodge. Construido sobre un borde de la enorme caldera apagada, a 2.200 m\nde altura, desde sus terrazas vimos los flamencos enanos del lago Magadi, y los\nvarios ecosistemas del cr\u00e1ter. <\/p>\n\n\n\n

Y en Kenia, Masai Mara tiene su\nRitz  en el Cottars 1920`s Safari Camp. Guarda\nla tradici\u00f3n de antiguos colonos ingleses. Una enorme superficie que se halla\nentre el Serengeti y la reserva de Loliondo. Se realizan safaris de varios\nd\u00edas, donde los cansados pueden echarse bajo las acacias sobre almohadones\nmientras se reconfortan con un t\u00e9 Silver Neddle. Si eso no basta, un veh\u00edculo\npuede llevarlos de regreso al campamento. Los empecinados que llegan al Cottars\nSafari Camp se dan una tina en ba\u00f1era de lona, imitando a los antiguos cazadores,\ny un masajista les pone los m\u00fasculos en reposo. Las carpas, de lona blanca,\ntienen camas con dosel, viejos ba\u00fales y antig\u00fcedades africanas. Los gozadores\npueden tirarse a la piscina o echarse sobre una hamaca. El d\u00eda puede llegar a\nsu cl\u00edmax durante la cena, con cubiertos y candelabros de plata, o bien durante\nel turbador safari nocturno.<\/p>\n\n\n\n

El lujo mayor puede ser un safari en globo. Dura\naproximadamente una hora. Hacia a las 6 de la ma\u00f1ana, antes del amanecer, los\npasajeros empiezan a embarcarse -bien abrigados-, para poder ver al \u00c1frica m\u00e1s\nactiva, que se produce cuando a\u00fan no aprieta el calor. Los hombres voladores\npodr\u00e1n ver  masas de animales que migran,\no racimos de monos sobre los \u00e1rboles, manadas de elefantes y de b\u00fafalos, y saborear\nel melanc\u00f3lico amanecer sobre la sabana.\n<\/p>\n\n\n\n

Al aterrizar, \u00f1us o cebras\nobservar\u00e1n, curiosos c\u00f3mo se desinfla el globo y los pasajeros toman el\ntradicional desayuno con champa\u00f1a y huevos con jam\u00f3n. Dentro del\nSerengeti existen diversas caba\u00f1as que proporcionan los servicios de safari.\nEntre las de cuatro estrellas sobresalen las cadenas Sopa Lodge y Serena Lodge.\nPor un vuelo aerost\u00e1tico cobran 230 mil pesos chilenos.
\n <\/p>\n\n\n\n

Safari\nen cami\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n

Quien decida acampar por\nsu cuenta tendr\u00e1 que ser totalmente autosuficiente, en seguridad y\nalimentaci\u00f3n. Pocos lo hacen, y el sistema no lo promueve y lo \u00fanico seguro es\nformar parte de un tour organizado, al menos en Kenia. Hay otra versi\u00f3n econ\u00f3mica: los safaris en cami\u00f3n. Los\n\u201ctruck safaris\u201d. El enorme todoterreno \nrealiza, normalmente, un recorrido de una semana. Para dormir, se monta\nun campamento con tiendas y fuego al lado del cami\u00f3n. Se necesita esp\u00edritu de\naventura y un cuerpo acostumbrado al esfuerzo. La recompensa suele ser el\nexcelente ambiente que se vive en el grupo. De la amenaza externa nace la uni\u00f3n\ninterna, y amistades que suelen durar a\u00f1os. <\/p>\n\n\n\n

O s\u00f3lo d\u00edas en el\ncaso de los imprudentes. <\/p>\n\n\n\n

Recuadro 1<\/p>\n\n\n\n

El \u00f1u y la lluvia<\/strong><\/p>\n\n\n\n

El animal dominante\nde la gran migraci\u00f3n es un tipo de ant\u00edlope llamado \u00f1u (en ingl\u00e9s, gnu<\/em> o wildebeest)<\/em>. Supera largamente el mill\u00f3n de individuos. La base de\nsu cuerpo parece la de un caballo de poca envergadura -tambi\u00e9n sus crines-,\npero su cabeza puede confundirse con la de un toro nuevo, con cuernos de\nvaquilla. Por su mirada perpleja -de ojos muy separados-se le considera un\nrumiante poco inteligente. Acostumbrado a enfrentar enemigos, sus cr\u00edas pueden\ncorrer a 50 km\/h a la semana de nacidas. Paren 8.000 de ellas cada d\u00eda, en un\nplazo de tres semanas, para estar en condiciones de emigrar. Lo hacen en busca\nde pastos tiernos y, especialmente, de agua, pues el \u00f1u debe beber todos los\nd\u00edas. Por eso emigra cuando terminan las lluvias en el Serengeti (la principal\nestaci\u00f3n de las lluvias va de marzo a mayo, en que cae agua todos los d\u00edas; de\nnoviembre a enero llueve pero de manera irregular.)<\/p>\n\n\n\n

Vacunas<\/strong>\n\nSe recomienda vacunarse contra la fiebre amarilla (10 d\u00edas antes del\nviaje). Los m\u00e1s aprehensivos agregan otras contra la fiebre tifoidea, la\nhepatitis y el t\u00e9tano.  Ninguna vacuna\nes, sin embargo, obligatoria para Tanzania y Kenia.  \n\n\n\n<\/p>\n\n\n\nVer texto publicado en revista en formato PDF<\/em><\/small>\n\n\nLa-gran-migracion<\/a>\n

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En junio y julio se levanta el tel\u00f3n de \u00c1frica m\u00eda y se […]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5613,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[51,140,79],"tags":[123],"class_list":["post-4775","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-africa","category-khenya","category-tanzania","tag-revista-viajes-la-tercera"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ganderats.cl\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4775","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ganderats.cl\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ganderats.cl\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ganderats.cl\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ganderats.cl\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4775"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.ganderats.cl\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4775\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5615,"href":"https:\/\/www.ganderats.cl\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4775\/revisions\/5615"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ganderats.cl\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5613"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ganderats.cl\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4775"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ganderats.cl\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4775"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ganderats.cl\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4775"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}