Ser nómadas en los canales
Nuevo circuito en la Patagonia chilena: un viaje en nave chilota desde Melinka hasta las entrañas de las Islas Guaitecas. Y otras opciones de gran turismo. Una semana perfecta, con sabor a Darwin.
Por Luis Alberto GanderatsEs la opción más nueva que existe para navegar como nómadas del mar entre los canales. Y dormir como reyes en la Patagonia, en medio de paisajes vírgenes. Parece, también, un homenaje a Charles Darwin, que navegó, con asombro, nuestros mares, y de cuyo nacimiento se conmemoran los 200 años el próximo mes.
Al mando de la embarcación chilota se hallan pilotos chilenos de remoto origen inglés, los primos Robin y Martin Westcott, cuyos antepasados vienen navegando desde los tiempos de Nelson. Ellos ya dieron una vuelta al mundo en el Equinoccio II, durante tres años.
Junto a los Wescott estamos ahora en esta aventura turística fuera de serie. Se trata de embarcarse en el puerto de Melinka, más al sur de la Isla Grande de Chiloé, y a bordo de una cómoda nave a motor -tiene aroma de ciprés-, navegar al corazón oculto de las Islas Guaitecas, hasta la isla Jéchica, que es una concesión de la familia Chadwick. Así se duplica el origen británico en este nuevo destino para el verano.
La nave, de 18 m de eslora, fue construida en un astillero experto de Dalcahue. Tiene las comodidades y habilidades de un yate de alta mar. Es casi un lodge flotante, sin dejar de ser lo que quiere ser: una lancha chilota.
La “Noctiluca” –así se llama- transporta a los pasajeros hasta el muelle de la isla Jéchica, tras medio día de viaje y detenciones en bahías vírgenes.
Los que quieren, pueden alojar en la propia Noctiluca, atendidos por un buen anfitrión, Javier del Solar. El resto lo hace en las cabañas de la hostería Jéchica, cabañas que se hallan unidas entre sí por pasarelas que penetran en la selva siempreverde. Son construcciones de gran altura, elegantes, simples, sofisticadas y cómodas. Aquí se hacen caminatas por senderos seguros con la guía experta de Daniel Casado, recorridos en káyaks por los canales y se disfruta de comida gourmet a cargo del chef Esteban Díaz, que adquirió experiencia en el restaurante “Agua”, de Vitacura.
Dos días más tarde, la navegación sigue por los canales hasta llegar al hotel termas de Puyuhuapi (foto), donde los pasajeros disfrutan de paisajes soberbios, buenas habitaciones, SPA, reconocida gastronomía y visitas al Ventisquero Colgante y a los bosques del Parque Nacional Queulat.
Los que quieran, desde Puyuhuapi pueden navegar en el catamarán Patagonia Express a la laguna San Rafael y conocer su glaciar. Al hacer este recorrido turístico -nosotros lo hicimos-, se siente que el paisaje permanece tan intocado como el que vieron los navegantes patagónicos cuando el naturalista inglés recorriera Chile hace casi 180 años. Disfrutamos del encuentro más íntimo con la naturaleza patagónica, entre delfines y toninas, a veces entre ballenas azules o jorobadas. Escuchando los cantos sonoros del cucao y el huet-huet, y ver cascadas, turberas, pájaros carpinteros. También bosques donde el hombre no es rey. Es transeúnte.
Navegando el Chile más oculto
Con su bigotazo modelo vikingo, Miguel Novy no tiene que tomarse la molestia de decir que ha sido marino. Cuando está al timón del Noctiluca, o cuando examina las cartas de navegación de las islas Guaitecas, en un espeso silencio, este hijo de checos está diciendo que la seguridad es lo primero que sube abordo.
Eso nos tiene contentos. Podemos sintonizar todos nuestros sentidos con una experiencia de viaje fuera de lo común. Aparecen y desaparecen los delfines, se asoma de pronto una catarata ancha y espumosa que cae el mar entre coigües de frutos rojos, mientras una bandada de cormoranes imperiales vuela rumbo al sol. Al navegar por el archipiélago de las Guaitecas navegamos por territorio de chonos. Estas islas numerosas dan forma a uno de los sitios más vírgenes del planeta. Aún es posible descubrir rutas nuevas, islotes nunca incluidos en las cartas y mapas, y a bordo de una embarcación maciza, nueva, que forma parte de la familia real de los astilleros chilenos: una bella embarcación construida en Dalcahue por maestros de ribera chilotes.
Fue bautizada con el misterioso nombre de Noctiluca, un organismo marino unicelular que suele echar luz en la huella de las embarcaciones, y cuya clasificación resulta difícil. Noctiluca es, por lo tanto, un nombre que identifica bien a esta nave de clasificación confusa. A pesar de su amplitud de yate oceánico y de sus 18 metros de eslora, en el lenguaje común sigue siendo una “lancha chilota”. Para sus dueños es un amable y cómodo “lodge flotante.” Desde el punto de vista de su sistema eléctrico, puede ser un lujoso yate de Miami.
Para los que aman la pesca con mosca extrema en la Patagonia, es una nave del paraíso. Tiene un alto nivel de comodidad, buenos vinos y chef especial si lo piden los contratantes del servicio. Los camarotes son bonitos, y también mínimos, como en cualquier embarcación de este tipo. El tripulante habitual, Javier del Solar, profesional de edad mediana, culto y afable, está siempre al servicio de los pasajeros y si se entusiasma -que le cuesta poco- hasta puede cantar una barcarola, como improvisado gondolero veneciano.
Pasión en patota
Los 400.000 dólares y los 2 y medio años invertidos en la construcción de la Noctiluca llenan de orgullo a los primos Westcott. Ellos se turnan como capitanes de la lancha, que es propiedad de una sociedad anónima formada por siete primos y dos socios emparentados, cuyo norte es participar del turismo marítimo en los canales patagónicos. Una pasión marinera en patota. La arriendan con tripulación completa (5 personas) para hacer pesca extrema, recorrer canales y bahías, bajarse en playas desiertass, viajar a los principales lugares de la región. También permiten que los pasajeros tracen su propio recorrido. O sea, un viaje a la medida, el tradicional “taylor made suit”, muy apreciado por los extranjeros. A bordo caben hasta ocho pasajeros adultos. Robin Westcott nos da los pormenores de las distintas propuestas del barco.
Recorridos
Ruta clásica. Desde estancia Quitralco, en el golfo de Quitralco, donde se puede hacer pesca con mosca y hay playas. Viaja a laguna-ventisquero San Rafael. Tiene su base al lado de Puerto Aisén, en una parcela vecina de la plaza, en el río Los Palos. Los viajes se inician normalmente aquí, y se efectúan jornadas diarias con navegaciones de 6 horas en promedio.
Ruta Especial : Recorre Puerto Aguirre, isla Toto, isla Kent;o bien alcanza hasta las termas de Puyuhuapi.
Pesca con mosca extrema. Se hace desde la estancia Cotralco, a 6 horas de navegación de laguna
San Rafael. Rutas nuevas o poco conocidas para la pesca del salmón en ríos,
rara vez navegados y a veces desconocidos. Máximo 6 pescadores. Recorrido: Puerto Aisén, isla
McPherson, río Bonito, fiordo Quitralco, río Pistelli, regreso a Puerto Aisén.
Viajes a medida. Sin restricción de tiempo. Para familias o grupos de
amigos, que una navegación entretenida y cálida.
Lo que podemos ver
Fauna: Delfines, toninas, pájaros carpintero, cucaos, huet-huets. También, sin mucha frecuencia, las enormes ballenas azules y las jorobadas, llenas de picorocos en el cuerpo, que le dan su extraña apariencia. Flora: Ciprés de las Guaitecas, coigue, lenga, ulmo, ñirre, luma y alerce. Cascadas: La más bella está en la isla Magdalena, en el paso Sibbald, canal Jacaf al llegar a canal Puyuhuapi, con grandes rocas, vegetación en altura y blanca espuma. No figura su nombre en los mapas. Paisaje: Hermosos canales patagónicos entre islas predominantemente deshabitadas y vírgenes; de 200 a 300 m de altura en el área correspondiente a la continuación de la cordillera de la Costa, y más de mil metros en las que corresponden a los Andes. Lugares destacados: Termas de Puyuhuapi; refugio y puerto velero y de yates de isla Jéchica en las Guaitecas; laguna San Rafael, y canales ignorados de Aisén para la pesca con mosca extrema.
El nombre Noctiluca
La noctiluca, que da su nombre al barco, es un pequeño organismo marino unicelular que los biólogos suelen clasificar como fitoplancton. Actualmente se les considera simplemente protista, un grupo diferenciado de las plantas y los animales. Tradicionalmente, a algunas de ellas se les ha considerado plantas por disponer de la capacidad de hacer fotosíntesis gracias a unas algas simbióticas. Se desplazan, como lo haría un animal, ya que pueden moverse mediante dos “colas” microscópicas llamados flagelos, que “funcionan como motores fuera de borda al moverse muy rápidamente, de forma parecida a como lo hacen los espermatozoides.” La noctulica forma parte de una clase de protistas llamada dinoflageladas, que deben proporcionarse alimentación para vivir, puesto que no hacen fotosíntesis.
Tarifas
Barco completo US$ 1.500 por día, hasta para ocho adultos. Si va completo, la tarifa diaria en pesos chilenos es de 130.000 porpersona, con todos los servicios incluidos, menos el transporte aéreo. Si el barco es arrendado por menos de ocho pasajeros, las tarifas suben proporcionalmente.
Programa
Son 6 noches y 7 días. El viaje comienza en el aeródromo La Paloma de Puerto Montt, para volar a Melinka, y termina una semana después al pie del avión en el aeropuerto de Coyhaique, en Balmaceda. Valor: 2.700 dólares, incluyendo transportes, alojamiento, comidas, bebidas, vinos, visitas guiadas y recorridos en bicicletas por la Carretera Austral. El costo del tour sube a 3.200 dólares si se agrega un día para hacer el viaje en catamarán al glaciar-laguna San Rafael, con alojamiento en Coyhaique.
Contactos. www.guaitecas.com info@guaitecas.com 56-2-4993122 569-9-8254270, Av. Vitacura 2909, of. 611, Las Condes. www.patagoniafiords.com mw@orcas.cl 569-9-8254270
Más información: www.islajechica.cl 56-2-421700, 09 2789859, Av. Los Conquistadores 1700, of. 27-B. www.patagonia-connection.com Puhuhuapi Lodge & Spa, 56-2-2256489
Martín Westcott mw@orcas.cl 569-9-8254270
Ver texto publicado en revista en formato PDF Ser-nómadas-en-los-canalesJéchica
La isla del tesoro
La naturaleza más virgen, la soledad más impresionantes y el alojamiento más lujoso en medio de las Guaitecas, declaradas hace poco Reserva de la Biosfera, por la UNESCO. Jéchica quiere ser la isla del tesoro de la naturaleza patagónica.
Si la miramos desde el aire, la isla muestra su original perfil: parece una robusta letra W. La W de wonderful, de maravillosa, según los yatistas de habla inglesa que recorren el área de las Guaitecas, sus visitantes más entusiastas. En medio de este territorio de aguas, bosques y canales, ellos encuentran lo que todo navegante quiere gozar de vez en cuando: un lugar gourmet-internet, donde también pueda amarrar su yate, dormir en cabañas grandes y lujosas, disponer de un “club house”, bar, biblioteca y nutrida mapoteca. Aquí encuentran también lanchas, káyaks, pesca, guías y senderos para recorrer una isla virtualmente virgen de 7.200 hectáreas. A Jéchica también llegan chilenos o extranjeros no navegantes. Desde Puerto Montt vuelan 1 hora hasta la ciudad de Melinka, capital de las Guaitecas. Allí les espera una lancha para llevarlos hasta la isla, que después de 3 horas y media aparece medio oculta en medio del cardumen de islas situadas al sur de la Isla Grande de Chiloé, a la altura de las termas de Puyuhuapi.
Adónde llegamos
En Jéchica el plato está servido para dejar contento al más exigente consumidor de naturaleza, de tranquilidad y soledad. Es uno de los principales espacios vírgenes del planeta. Se hacen caminatas, navegación en káyak y visitas a bahías que no aparecen en los mapas. Por la mañana, tal vez un pájaro carpintero llegará a picotear la madera de nuestra ventana. Este refugio es uno de los primeros que sirve al gran turista de naturaleza que empieza a descubrir los confines de América. “La invitación es a no tener amarrado el yate en Algarrobo o en California, y atreverse a navegar la Patagonia chilena”, nos dice Carmen Chadwick, gerenta del proyecto. Ella, hija de tigre, tiene por padre a Luis Chadwick Vergara, miembro de la exclusiva Cofradía Capitanes del Cabo de Hornos o caphorniers. Él se siente tan a gusto en su fundo frutero del centro de Chile como navegando en estas soledades. Suya es la idea de crear una marina y refugio para servir a los navegantes. Fueron las mujeres de su familia, sin embargo –Carmen madre y Carmen hija–, las principales encargadas de convertir las cabañas y el club house en un hogar tibio y elegante en medio de esta rotunda soledad. Durante años necesitaron el ñeque y la tenacidad de los colonos, pero con un refinamiento poco común puesto al servicio de la conservación de la naturaleza, no de su destrucción.
El menú outdoor
Hace pocos meses, la UNESCO declaró a las Guaitecas reserva de la biosfera, que ya era reserva nacional de CONAF. La administración de Isla Jéchica está a cargo del médico veterinario Jorge Oyarce Krüger, conocido estudioso y protector de las ballenas azules. Otro activista de la vida silvestre, Daniel Casado, se ocupa de organizar senderos y conducir a los visitantes. Antes fue guía en San Pedro de Atacama y Torres del Paine.
La excelencia gastronómica se halla el verano 2008-2009 a cargo de Esteban Díaz, que adquirió experiencia en el restaurante Agua de Vitacura. El sector hotelero, sin embargo, ocupa menos del 1 por ciento de la isla. El 60 por ciento corresponde al proyecto Parque Ecológico Nacional, donde se conservan intocadas la flora y la fauna más características de Aisén, tan dañadas en el continente.
Jéchica quiere ser la isla del tesoro. Abunda en ella el ciprés de las Guaitecas, hay turberas de Sphagnum, milenarios bosques siempreverdes, coigües de Chiloé, notros, mañíos, tepas y tepúes, y la habitan el carpintero magallánico, el fío-fío, el carancho y cometocino patagónico. En estos fiordos patagónicos, Aisén también cuida y celebra sus delfines, toninas overas, lobos de dos pelos, cormoranes imperiales y cisnes de cuello negro; sus martín pescador, pingüinos, coscorobas y cormoranes.
El menú más completo y sonoro de la Patagonia chilena.
Tarifas
Las tarifas incluyen alojamiento, comidas y bebidas, más traslado de ida y vuelta en lancha desde Melinka. Los niños menores de 6 años no pagan y de 7 a 14, pagan la mitad.
Las tarifas por persona son los siguientes:
Cabañas de 1 a 2 pasajeros, US$ 1.168 por 5 días, 4 noches; y 1.557, por 7 días, 6 noches.
Cabañas 3 a 6 pasajeros. US$ 886, por 5 días, 4 noches; y 1.227, por 7 días, 6 noches.
Casa de Tripulantes: US$ 580 y 840, respectivamente. En esta casa hay sólo dormitorios colectivos separados para hombres y para mujeres.
Más información:
www.islajechica.cl 56-2-421700, 09 2789859, Av. Los Conquistadores 1700, of. 27-B.
Entre Jéchica y Puyuhuapi
A Jéchica se puede llegar también en la nave Noctiluca, una especie de lodge flotante. Hace un recorrido de 7 días desde Melinka. Permite pasar algunas noches en la isla y observar la isla Kent, donde la leyenda dice que se ha observado la presencia de rubios…extraterrestres. Se navega también junto a la hermosa cascada sin nombre de la isla Magdalena, junto al canal Yacaff. Recorrido por varios canales y bahías mansas. Luego se aloja en las termas de Puyuhuapi, con visitas al ventisquero Colgante del PN Queulat, y (con pago extra) se puede visitar la laguna San Rafael en catamarán.
Más información:
Nave Noctiluca. www.guaitecas.com info@guaitecas.com mw@orcas.cl 56-2-4993122 569-9-8254270, Av. Vitacura 2909, of. 611, Las Condes.
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