Warning: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable in /home/gand37/public_html/wp-content/plugins/modeltheme-framework/init.php on line 746

Warning: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable in /home/gand37/public_html/wp-content/plugins/modeltheme-framework/init.php on line 746

Warning: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable in /home/gand37/public_html/wp-content/plugins/modeltheme-framework/init.php on line 746
Raúl Valdivieso | La lujuria es comprensible pecado – Luis Alberto Ganderats
Raúl Valdivieso | La lujuria es comprensible pecado

Raúl Valdivieso
La lujuria es comprensible pecado

Lo más divertido que me lo contó hace unos 10 años. Cumpliendo puntualmente con una de sus más viejas obsesiones, había realizado en España una serie de estilizadas esculturas fálicas, y junto con otras menos provocativas y sugestivas, las expuso en la Galería Vandrés de Madrid.

Con orden judicial en mano, la exhibición fue clausurada por un sargento de policía franquista.

Son obras pornográficas, señor.

Y se acabó.

Se acabó al menos por unos días, hasta que con una nueva orden, Raúl Valdivieso Rodríguez -uno de los artistas que ha logrado dar más presencia y prestigio a la escultura chilena en Europa-, pudo reabrir su exposición.

Los símbolos fálicos se ven hasta en las plazas públicas de Oriente y África. Representan la fertilidad. Impedir que yo las exhibiera era lo mismo que cubrir las vergüenzas del David de Miguel Ángel por razones morales.

Claro, el David fue mandado a esculpir para un templo católico, sin escandalizar ni a las abuelitas.

Valdivieso lleva la mayoría de sus años preocupado del arte. No alcanza a domeñar el bronce o el mármol, cuando las emprende contra la madera, el cuero de camello, la piedra de granito.

Quizá lo más característico de mi proceso como escultor ha sido la experimentación técnica de la mayoría de los materiales. Antes, mi obra era más vegetal, más surrealista. Más femenina. Un mundo más del agua, la tierra, los animales.

Ya lleva años pegado en la piedra. Y cuando viene a Chile lo hace sin la esperanza de vender sus esculturas.  

Ya van dos generaciones de chilenos que no saben apreciar el arte. Compran los cuadros por metros -¡cuando los compran!-, o se preocupan de todos los aspectos de la casa, menos del placer que produce una obra de arte. Por eso, los artistas nacionales viven mal y sólo piensan en la fuga– se queja este exalumno de Marta Colvin y Lily Garafulic, que milita en la generación del 50, aunque es más joven que la mayoría.

Nunca terminó sus estudios en la Escuela de Bellas Artes. Se fue a Europa, donde ha vivido sus años más fértiles. En España se hizo amigo del hiperrealista Claudio Bravo, con quien hizo pausados viajes a Marruecos, Nueva York, Egipto, Europa.

El tiempo de una nueva fuga a España le ha llegado otra vez por estos días. La hará alegremente solo, ya que no ha conocido más esposa que el arte y más hijos que sus obras.

Se autorretrató de este modo:

¿Qué situación vivida por otras personas le produce envidia bajo control?

-La juventud y la belleza me producen una atracción y envidia incontrolables. Me encanta que sean jóvenes, pero me da envidia que se aprovechen…

¿Qué es un latero para usted?

-Una persona que nos saca de nuestra soledad sin darnos compañía.

¿Palabras castellanas que usted juzga más hermosas?

-Las que tienen resonancias: alba, hontanar, granada, madrigal, aljama, música callada, humor oscuro, Góngora, retruécano, barroco, pozo, soledad, sonora…

¿Cuáles son las profesiones o actividades más distantes de su vocación?

-Los militares.

¿Cuéntenos qué siente cuando viaja en avión?

-Me mareo y lo paso siempre muy mal. Me gusta viajar en tren.

¿Qué siente frente a desnudos periodísticos al estilo Playboy?

-Generalmente son horriblemente vulgares. Confunden el erotismo con pornografía.

Después de varias preguntas suaves, sería bueno que nos diga algo sobre su posición frente al sexo.

-El impulso erótico es una de las grandes fuentes de placer y belleza. Los pintores de todos los tiempos han pintado el sexo. En períodos de censura o en cuadros religiosos, lo han hecho de forma escondida o camuflada. Una obra de arte donde no hay una mínima carga sensual es algo árido, frío.

¿Qué animales, sustancias, o actos le producen repulsión, asco o desagrado?

-Los perritos falderos, las viejas maquilladas, los mocos, los detergentes, los gases de las micros, los ojos piturrientos, las señoras con ondulines en el supermercado…

¿Lo mejor que ha leído?

En busca del tiempo perdido, de Proust.

¿Cómo es su relación con la angustia y la culpa?

-No tengo remordimientos, por lo tanto no creo tener culpas. La labor creativa y el trabajo físico de esculpir ayuda a liberar la energía nerviosa y las tensiones. La angustia vital,eso sí, se desvanece sólo con dólares…

¿Frente a qué tipo de personas usted prefiere guardar silencio, porque no sabe qué decir ni qué hacer?

-Trato de ver lo menos posible a personas con las cuales no me siento relajado y a gusto. Creo que el no discutir nunca me ha liberado de muchas arrugas.

De los gastos superfluos que usted hace, ¿a cuáles le costaría más renunciar?

-Sentarme en las terrazas de los cafés, de los bares, el pisco-sour, el jerez bien frío.

“El varón es ridículo en todos los momentos de su vida sexual. Da risa cuando se halla enamorado, es torpe cuando novio, no se puede mirar cuando esposo, se presta a la ironía cuando es cornudo, resulta algo grotesco al quedar viudo, es bobo cuando se consuela, y es imperdonable cuando reta a su mujer… “Así pensaba Pitigrilli, un judío jodido que nunca se casó con su pareja. Y usted, que tampoco se ha casado, ¿qué cree?

-Es posible que la sentencia no sea del todo falsa, pero me parece que el señor Pitigrilli era un poco paranoico.

Describa sus vacaciones perfectas.

-Visitar museos, pasear, leer, dibujar.

¿A quién ve cuando se halla frente al espejo y no hay nadie más que usted?

-Como soy amante de la belleza, desde hace varios años trato de mirarme lo menos posible.

¿De qué  conductas suyas (o rasgos de carácter) se quejaban sus padres cuando usted era menor de edad?

-Debo haber sido bastante mentiroso. Donde hubo fuego, cenizas quedan.

¿Lo que detesta por sobre todas las cosas?

-La vulgaridad y el esnobismo.

¿Qué hace para enfrentar los momentos de depresión?

-Pienso que otras veces los he tenido peores y que he logrado salir, superar la crisis. Obviamente, la primera fue la peor, pero, afortunadamente, no llegué a caer en el psiquiatra.

¿El peor defecto que aceptaría confesar aquí?

-En este momento… ¿vanidad?

¿Defectos notorios que usted advierte en la clase más alta de Chile? ¿Cualidades?

-La clase alta chilena se distinguía por su sobriedad, elegancia, moderación, amor a las artes y el pensamiento. Se decía que éramos los europeos de América. Fuera de cierto o no, las cosas han cambiado y hemos caído, lamentablemente, en los vicio estadounidenses Fanatismo, ostentación, violencia.

¿Defectos más notorios que usted advierte en la clase media? ¿Cualidades?

-No sé cuáles son las coordenadas que definen la clase media. Pero si sé que en eso que suele llamarse “pueblo”, al menos en nuestro país, es donde todavía puede encontrarse una risa más pura, un sentimiento más vivo, una dignidad más sincera.

Obligado a nacer de nuevo y fuera de Sudamérica ¿qué cuna escogería?

-En el Siglo de Oro de Grecia.

Diga de cuál de los siguientes pecados capitales es usted más comprensivo: soberbia, envidia, lujuria o avaricia.

-La lujuria.

¿El beso que más le gusta dar? (Responda con prudencia)

-El primero, el del comienzo, el del despertar del deseo. Cuando los labios todavía no se tocan, pero se siente el calor de la piel, el rumor de la sangre.

¿Qué tal es su comportamiento cuando se halla enfermo? ¿Y en general respecto de la salud?

-Soy un pésimo enfermo. Al menor resfrío me deprimo horriblemente. Pienso que estoy al borde de la invalidez y la muerte.

Nota. Raúl Valdivieso murió en Santiago a los 61 años, en 1993. Ver texto publicado en revista en formato PDF Raul-Valdivieso