Miguel Arteche
“Cuando me escucho, aprendo”
Cumplirá 60 años en junio, y es inmortal académico de la Lengua, autor de poesía, novela, cuento, ensayo, prosa poética, antologías y traducciones de poesía y novela. Pocos chilenos tienen una obra más amplia y diversa. Su currículo mínimo ocupa dos apretadas carillas oficio, que entre las cosas frescas incluye su calidad de director de Taller Nueve (de literatura), profesor de Redacción en la Escuela de Periodismo de la PUC, jefe de Documentación del diario El Mercurio, una antología personal de la poesía chilena contemporánea y tres nietos para justificar sus canas. Su currículo dice que nació como Miguel Salinas Arteche en Nueva Imperial.
A pesar de lo mucho que ha hecho, sigue siendo joven. Al menos por su franqueza. ¿Podría decir, como Rimbaud, que “por delicadeza he perdido mi vida”? Nunca podría. No es que sea indelicado, pero tampoco es que sea un hombre apresado por la mesura y la circunspección. Como le gusta divertir a la gente, suele fracturar algunos huesos con su humor especial, o al menos dejar con un palmo de narices.
Rousseau en su novela epistolar Julia o La nueva Eloísa nos presenta un personaje semejante, diestro en desarticular con una frase las hipocresías mundanas, lúcido, ingenioso.
Varias veces premiado como poeta, en el siguiente dialogo Arteche busca su consagración en el humor.
¿Cuál es la noticia que más disfrutaría leyendo mañana?
– Ayer juró…
¿Se ha sorprendido actuando bajo el influjo de alguna superstición?
-Cuando veo unas botas, toco madera de inmediato.
Describa el comportamiento de la persona por la cual usted ha sentido mayor repulsión moral.
-El que protege al torturador y al vicario. Porque saca las castañas con la mano del gato.
¿Defectos más notorios que usted advierte en la clase media? ¿Cualidades?
-La voz de pito. Que sea cabeza de turco.
¿Se atreve a dar el nombre de un chileno buenmozo? ¿O se sentiría disminuido en su virilidad si lo hiciera?
-Arteche. ¿Por qué me voy a sentir disminuido?
¿Rasgo de carácter que le ha hecho a usted mayor daño?
-La humildad, modesta flor que me es muy querida.
Después de varias preguntas suaves, ¿no cree que está bueno que nos diga algo sobre su posición frente a sexo?
-Posición firme.
En materia de amor, ¿se ve usted como corredor de fondo o experto velocista?
-Mi especialidad es el salto con garrocha.
¿En que se parece usted a su madre? ¿A su padre?
-En que hago las cosas bien. En que lo busco.
¿La más bella de las famosas, de acuerdo con su gusto?
-Ninguna. Son tontivanas, tontilocas y tontilocuas.
¿Cuáles son las profesiones o actividades más distantes de su vocación?
-Oculista de topos e inspector de estaciones espaciales.
Describa sus vacaciones perfectas.
-En mí todo es perfecto, menos las vacaciones.
¿Qué siente frente a los desnudos periodísticos al estilo Playboy?
-Se me estremece el occipucio.
Palabras castellanas que usted juzga más hermosas…
-Ornitorrinco, chirrido y derrocamiento.
¿Qué siente cuando piensa en la muerte?
-Se me columpia el cocodrilo.
¿A qué le tiene miedo?
-A la tontería humana, sobre todo cuando está en el poder.
¿Lo que detesta por sobre todas las cosas?
-La arrogancia nasal.
¿Qué hace para enfrentar los momentos de depresión?
-Compro espejos retrovisores.
¿Por dónde y con quien van sus fantasías en materia de baile?
-Por el baile de San Vito, que es el que practican los nenes de Chicago.
¿De qué conductas suyas (o rasgos de carácter) se quejaban sus padres cuando usted era menor de edad?
-De que fuera un niño prodigio.
¿Cómo se clasificaría socialmente?
– Anarco-borbónico.
¿Cómo cree usted que lo ve la empleada de su casa?
-Como la sabiduría misma.
Describa la casa en la que le gustaría vivir; características y ubicación.
-La mía, porque mi casa es el mundo. ¡Que frase para el uranio!
Cuando habla de usted, ¿le duele mucho interrumpirse?
-Mucho. Porque soy tan inteligente que dada vez que me escucho, aprendo.
¿Qué sugerencias haría usted a la oposición democrática chilena?
-Que siga el lema de Los tres mosqueteros.
¿Cuántos son sus amigos?
-Mis amigos son más que mis enemigos.
¿Qué prefiere que hagan con su cuerpo después de muerto?
-Estatua.
¿Qué necesita para ser feliz?
-Saludarme todos los días.
¿Le ha interesado vitalmente un libro en el último tiempo?
-Sí. La Constitución del 24.
¿Qué es para usted una persona culta?
-Una persona que lo sabe todo, pero en dosis homeopáticas.
¿Programas de televisión que sintoniza habitualmente?
-Los de terror. Están de moda.
¿El más vasco de sus rasgos?
-Que cuando me propongo algo, lo logro.
¿En qué proceso le habría gustado participar?
-En el que va a ocurrir este año…
¿El día más pleno de su vida, descartando matrimonio y nacimientos?
-Cuando me enamoro.
¿Aviso comercial que le saca de quicio?
– Hoy vamos bien, mañana, mejor.
¿Cómo quisiera que se recordara después de muerto?
-Yo soy inmortal, por ser académico de la Lengua, pero no eterno.
Nota. Miguel Arteche murió a los 86 años en 2012. Miguel-Arteche