Matera, la Jerusalén italiana

Un raro fenómeno cristiano crece en Europa, y se hará más notorio en los vecinos días de Semana Santa. Se trata de la conversión de la ciudad de Matera en una especie de Jerusalén sustituta, nuevo escenario para honrar el sacrificio bíblico. Un factor influyente es la creciente dificultad para llegar a Tierra Santa, tomada por Israel en la Guerra de los Seis Días. Este periodista estuvo ahí pocos días antes y pocos días después de la fulminante conquista militar, y no pudo imaginar que después de 40 años existirían mil trabas a la visita de peregrinos. Tampoco pudo imaginar que Matera, una ciudad desconocida para los peregrinos, a cuatro horas en auto desde Roma, llegaría a ser objeto de culto para muchos cristianos del siglo 21. El origen de este segundo factor está en el cine. El barrio I Sassi (Las Rocas) de Matera, con cientos de viviendas cavernarias en la piedra blanda, tiene, al parecer, una extraña semejanza con el escenario de la Crucifixión (foto).Por eso, el director estadounidense Mel Gibson, al descubrirlo, maravillado, lo escogió para filmar las 12 horas finales de Jesús relatadas en La pasión de Cristo. La película no ganó ninguno de los premios Oscar que se esperaban -se atribuye a la resistencia que produjo la visión que Gibson da del pueblo judío-, pero tuvo un masivo éxito de taquilla por el desgarrador realismo de las escenas y la experiencia personal traumática del protagonista, Jim Caviezel, que tenía los 33 años de Cristo…
Todos esos factores han influido, sin duda, para otorgar a Matera un lugar en el turismo religioso más allá de la lógica. Pero no son los únicos. Hay otros, y ellos sólo confirman que a veces el turismo tiene razones que el turista desconoce. El talentoso Gibson es miembro y financista del Holy Family, un grupo cristiano conservador, pre conciliar. Su filme fue apoyado públicamente desde El Vaticano por autoridades de los Legionarios de Cristo. Si creemos a analistas independientes, el director quiso vaciar su propuesta espiritual en la cinta, influir sobre el mundo católico, intención que, sin embargo, mantuvo oculta al gran público. Gibson no solamente relata la Pasión; también reflexiona sobre ella, y la presenta como la culminación de la lucha de Jesús contra lo “los poderes del mal.”
Tanto fue su éxito, que en estos días previos a Semana Santa, la ciudad de Matera, donde no llegó el Sembrador, cosecha miles de turistas fervorosos. Y la película, al interpretar a tantos, va a recaudar en pocos años 1.000 millones de dólares por regalías, proyección, venta y arriendo de copias. ¿Una vez más “la mano de Dios”?