Luz Croxatto
“Soy como un albatros”
—Cuando a las 4 de la mañana un telefonazo desde Moscú me despertó para decirme que me habían escogido como protagonista de la película que dirigió Sebastián Alarcón, tuve una gran emoción. Salté, grité. Alarcón ha trabajado en el gran cine y su película, como todas las suyas, no podría sino ser buena y muy bella. Fue una gran alegría que duró… unos minutos. Me di cuenta que no había nadie a mi lado con quien compartir esa alegría. Me puse a llorar sin consuelo. Así supe que yo podría dejar de ser actriz mañana y no me importaría nada. Lo que en la vida importa de verdad es el amor. Y en eso no puedo decir otra cosa que he sido muy desgraciada. Cuando yo quise no me quisieron. Y no he acogido a muchos que me quisieron. Es tanto que me he acostumbrado a imaginar cualquier situación hipotética de felicidad personal…sola, aunque nunca como hoy me siento preparada para vivir en pareja.
A los 29 años, Luz Croxatto no ha logrado sintonizar bien su realidad objetiva con la visión que carga de sí misma desde alguna etapa de su infancia. “Soy la peor enemiga de mi misma. A otros les perdono lo que nunca me perdono a mí”. Proyecta, sin embargo, una imagen envidiable para la mayor parte de las mujeres: hermosa, divertida, profunda, dotada de carácter, autosuficiente en lo económico, con un importante cartel en el cine y la TV; con su Ismael, de seis años (que la llena de complacencia), hijo de un matrimonio que se extinguió a los dos años, con un músico talentoso al que amó de verdad.
Si se olvida de los duelos, ¿recuerda por qué ha llorado en la edad adulta?
Generalmente lloro por lo mismo que en la infancia: cuando me baja esa horrenda sensación de que nadie me quiere.
¿Qué bromas le han hecho siempre?
Relativas a mi impuntualidad, a mi mal carácter y a que soy un poquito exagerada.
¿A qué le tiene miedo?
Al rechazo, principalmente.
Si cierra los ojos y se pone a soñar, ¿qué se imagina haciendo? ¿Dónde? ¿Con quién? ¿Por unos días o para siempre?
En moto, sola, a toda velocidad, en una carretera larga y vacía. El walkman con pilas nuevas y un casete de Zuchero.
¿Qué hace para enfrentar sus momentos de depresión?
Busco a mis amigos, abrazo a mi hijo o voy a llorar con mi mamá.
¿Ha sido infiel?
Sí.
Perdone la brutalidad de mi pregunta, pero ¿qué cree que la humanidad ha ganado teniéndola a usted?
Otra alma en el Purgatorio.
¿Qué le pasa cuando se mira al espejo inmediatamente después de saltar de la cama?
Me asalta un pasajero impulso de olvidarme de todo y dedicarme al trago.
Diga sin escabullirse, de qué manera le influye el paso de los años.
Por una parte, me he ido poniendo cada vez mejor. Por otra, estoy cada vez más insoportable.
Lo que más le gusta de usted.
Que soy sensata.
¿Cómo son sus relaciones con el sentimiento de culpa?
Bastante enfermizas.
¿Existe un placer físico comparable al que ofrece la sexualidad?
Andar en moto, a veces.
Defínase respecto del dinero.
Me gusta tener lo suficiente como para compartir.
¿Qué siente y cuál es su planteamiento frente a la homosexualidad?
El amor es lo único realmente importante en esta vida. Cada uno lo realiza como quiere y como puede.
Defínase respecto de la religión.
Creo que la religión es un lenguaje para comunicarse con Dios. Uno debe buscar el que le haga mejor.
¿En qué frase todos los chilenos estaríamos de acuerdo?
“El capitán general no tenía buena voz”.
¿Y a quién más admira de sus contemporáneos?
A la Claudia di Girolamo, Paulina Urrutia, Andrés Pérez y Boris Quercia.
¿Cuáles son sus manías?
Las ventanas siempre abiertas; que no coman en mi cama; que no tiren la ropa al suelo; los olores; las películas dobladas (las odio).
¿Qué tiene Chile que otros países no tienen, al menos en la misma proporción?
La clase media.
Para Chile, ¿qué rescataría de los llamados socialismos reales?
La prioridad cubana por los jóvenes.
Reforma a la que más aspira.
Salud, recreación y transporte gratis para la tercera edad.
¿Qué coincidencias significativas ha encontrado entre usted y otros Piscis?
Lo afectuosos y depresivos.
Si se le presentara un ser aparentemente extraordinario y le dijera: «Yo soy el hijo de Dios», ¿qué cree que haría la Luz Croxatto?
Le diría: “OK, compadre, pero pa’callao. No queremos que pase lo mismo que la otra vez”.
¿Por qué tanta gente joven tiende a la convivencia y posterga o rechaza el matrimonio?
Porque creen en el poder del amor.
¿Con qué automatismos superfluos manifiesta su nerviosismo?
Me como las uñas y fumo como murciélago.
¿Ha ido al sicólogo o piensa que es cosa de locos?
He ido muchas veces, pero todo ha sido inútil.
¿Qué animal le gustaría ser si perdiera su condición humana?
Un delfín, aunque más bien parezco un albatros, un pájaro que vuela maravillosamente y aterriza pésimo.
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