Lo que va de Bora Bora a Vorovoro

Pocas diferencias veremos a primera vista. Ambas son islas verdes, montañosas, de anchas playas blancas, perdidas en el Pacífico. Las separa una distancia similar a la que existe entre Valparaíso y Rapa Nui. Pero son polos opuestos entre los que aman las playas de tarjeta postal. La bellísima Bora Bora representa lo más domesticado de la Polinesia Francesa. Tiene cabañas de lujo sobre mar violeta, sirvientes que llevan el desayuno a la cama navegando sobre piraguas. Vorovoro, en cambio, es también linda y asoleada, pero en ella no hay casi nada hecho, sino todo por hacer. Es una de las Fiyi, en la Melanesia, frente a la gran isla Vanua Levu. Tiene opciones exquisitas, y románticas, como las del Likuliku Lagoon Resort (foto). Pero para ir a Vorovoro también podemos integrarnos a una tribu de aventureros unidos por la Internet. Ellos intentan vivir a lo Robinson Crusoe. No hay desayunos con regalías, se trabaja duro, y en vez de cobrar, hay que pagar. Rara mezcla de tiempo compartido y viaje de aventuras.
“Así está el mundo“, exclamarán los que viven siempre perplejos. Especialmente los que no entienden a estos soñadores que han hecho de la ecología su religión, quieren el cielo en la Tierra, y cuyas flotas imitan a los cruzados medievales, recorriendo el mundo para volver a la recta doctrina. Greenpeace, la iglesia mayor, tiene un buque insignia famoso, el Rainbow Warrior. Y curiosamente, en Vorovoro, se llama Warriors -guerreros- a los miembros más apasionados con el proyecto. Pagan el triple y pueden vivir tres semanas en la isla, por turnos. Las cuotas mayores son de 518 euros. Sueñan crear una comunidad ecológica, sostenible, ajena al turismo masivo La tribu elige a los jefes, discute sobre el agua potable, la electricidad y la basura. Se trata de crear una comunidad permanente que no sobrepase las cien habitantes a la vez, con un máximo de cinco mil adherentes (al finalizar el 2006 van poco más de 1.000, casi todos de habla inglesa.) Durante el resto del año, el “guerrero” debe esconder las uñas y conformarse con seguir esta lucha en forma virtual, por Internet.
El aeropuerto más próximo, Nausori Intl, se halla a 46 km, en Viti Levu, la isla vecina, sede de la capital de Fiyi. Vanua Levu, la de Vorovoro, es la segunda en tamaño, sobre un total de 800 pizcas de tierra volcánica, casi todas deshabitadas.
Los organizadores, B. Keene y M. James, son ingleses de 27 años, entusiastas de lo incierto. Arrendaron por tres años esta isla de 80 hectáreas. No tiene hotelería, pero sí banda ancha, con energía solar. En septiembre la manada de aventureros empezó a llegar. Han vivido como en la Isla Vip. Pero al contrario de esta serie de Canal 13, la cosa va en serio. Tienen entre 18 y 68 años, la mayoría hombres. Aventurer@s, ¡a navegar!: http://www.tribewanted.com