¿Le suena Aksum?

Su historia es una advertencia a los pueblos contra la ambición ciega. Fue el primer reino que tuvo a la cruz de Cristo en sus monedas de oro, y dicen que durante el siglo III figuró entre los cuatro reinos más influyentes del mundo, al lado de Roma, China y Persia. Hoy casi nadie conoce su nombre. ¿Le suena el reino de Aksum o Axum? Su antigua capital aparece hoy como una ciudad ignorada de Etiopía, uno de los países más pobres de África. Pronto, sin embargo, se empezará a hablar de él, gracias a ese pasado. Se iniciaron ya los trabajos para poner en pie nuevamente un obelisco de Aksum que el diario londinense The Daily Telegraph ubicó hace pocas semanas entre las 50 obras de arte más importantes de la historia humana (foto). Fue arrebatado por Mussolini a los etíopes para ponerlo de adorno en la plaza Porta Capena de Roma, y ha sido devuelto en el siglo XXI por Italia, después de varias décadas de protestas y pretextos.
Los principales obeliscos de Aksum llaman la atención por su porte y su decorado, que simula cámaras en su interior, con falsas ventanas y puertas. Fueron levantados en los siglos iniciales del Cristianismo. El obelisco que estuvo en Roma nos recuerda un moderno art-decó. Todos forman parte de la Lista del Patrimonio Universal de UNESCO. Ya en los tiempos de Jesús, Aksum era notorio por sus telas, animales, piedras preciosas, especies, marfil y oro, que eran vendidos a lo largo del Imperio Romano, de Arabia y la India. En Jedda, puerto saudita donde cada año desembarcan millones de peregrinos rumbo a La Meca, uno de sus hombres sabios me dijo que ellos aún recuerdan a un decadente reino de Aksum que se apoderó de la ciudad en el siglo VIII… ¡Larga memoria!
El origen remoto de Aksum, unos 500 años A.C., parece estar en los sabeos, el pueblo de Saba y su misteriosa reina. Eran semitas llegados desde el actual Yemen. Tras quince siglos de grandezas y vida sobresaltada, el reino entró en crisis final. Hoy figura en los mapas viajeros sólo por ese centenar de obeliscos o estelas que marcaban la ubicación de las tumbas reales. El más universal de todos volvió no hace mucho desde Roma. Lo hizo en el buche de un Antonov, que efectuó varios vuelos llevando los tres pedazos en que debió ser cortado para realizar un transporte seguro. La estructura de piedra de 160 mil kilos y 24 m de altura está siendo reinstalada en Etiopía bajo vigilancia de la UNESCO.
El reino de Aksum adoptó el cristianismo sin dejar de ser un lugar de encuentro. En el siglo IV tenía súbditos judíos, nubios, sabeos, cristianos y budistas. La milenaria Iglesia Ortodoxa Etíope, la confesión cristiana más cercana a la tradición judía, viva hasta hoy, será testigo el próximo año de una emoción colectiva: el instante en que el gran obelisco sea empinado otra vez, y vuelva a mirar el cielo bajo el cual nació. Un momento mágico para conocer la bella Etiopía.