La niña Madeleine, vascos y bereberes
No sólo produjo decepción; también produjo sorpresa que una niña africana de Marruecos, de padres bereberes, sólo pareciera una copia de Madeleine McCann, y no auténtica niña inglesa desaparecida. Pero la semejanza no debió sorprender a quienes hayan visitado ese país, especialmente los montes Atlas y Rif, donde viven los marroquíes amazigh, a los cuales pertenece esa niña llamada Buchra. Pueden ser negros de pelo rizado, no pocas veces, rubios con ojos claros, aunque normalmente muy parecidos al futbolista francés-berebere Zinedine Zidane, que hizo fama en el último Mundial de Fútbol al embestir con su cabeza contra Materazzi, que había insultado a su hermana. Esa mezcla racial no sólo se explica porque los bereberes del Atlas y del Rif viven en zona de frontera, que siempre será de mestizaje: por allí pasaron o se instalaron ejércitos de casi todos los imperios; por siglos dependieron de Francia, de España y de otras naciones, y hay noticias de grupos étnicos amazigh que convivieron y se mezclaron con fenicios y cartagineses.
Esas razones parecen suficientes para explicar el pelo rubio de la niña Buchra. Encontraremos más razones si nos ocupamos del siempre discutido origen de los… vascos. Resulta que los bereberes, por mucho tiempo soldados pagados por el Egipto de los faraones, formaban parte de las tropas del general cartaginés Aníbal en la batalla contra Roma, dos siglos antes de Cristo. Cuando iba en camino, atravesando los Pirineos, los soldados bereberes supieron que los llevaba a combatir a Roma. Unos 20 mil resolvieron desertar. Muchos se habrían quedado en esa región, unidos a mujeres celtas. Sus descendientes formarían parte del variado genotipo vasco actual. Eso explicaría, también, que tanto los actuales bereberes de las montañas del Atlas como los vascos presenten una alta frecuencia de Rh negativo en la sangre (32% y 40%.)
Hay más. La lengua vasca y la berebere del Atlas tienen muchas similitudes. Los propios estudiosos vascos destacan que algunas palabras encontradas en los jeroglíficos de las pirámides del Nilo y en la lengua de los bereberes tuaregs puedan escucharse en su habla cotidiana. Y un estudio hecho hace poco por inmunólogos madrileños reveló que hay más cercanía genética entre los vascos y bereberes que entre ellos y los habitantes de otros países de Europa.
Esta breve visita a la historia y a la ciencia permite entender mejor por qué las niñas Madeleine McCann y Buchra Benaissa pueden estar más cerca de lo que parece, aunque los prejuicios impiden que muchos lo entiendan así.