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Jaime Hales | Admiro a Ricardo Lagos – Luis Alberto Ganderats
Jaime Hales |  Admiro a Ricardo Lagos

Jaime Hales
Admiro a Ricardo Lagos

Publicado el 16 septiembre 1991

Es de los democratacristianos que no querían plebiscito en 1988. Quería rebelión popular – sin armas – contra Pinochet. Todavía piensa que no se equivocó:

Lo que está ocurriendo tiene riesgo. El poder se encuentra fraccionado. Los gobernantes son más cautelosos de lo conveniente. Y la política se resuelve en cúpulas, lo cual es peligroso, pues cuando el pueblo no se compromete la democracia es precaria. Pienso que muchos no terminaron de aprender la lección y aplaudirían un nuevo golpe. Y hasta nuevas violaciones a los derechos humanos. Y por el otro lado, hay muchos que han postergado, pero no olvidado su resentimiento. Esperan que se haga justicia.

Opina con mucha libertad, porque desde 1987 se encuentra marginado de la política y de la Vicaría de la Solidaridad, con la cual colaboró once años. Como ha ganado tiempo para dedicarse a la literatura, a fines de agosto lanzó su octavo libro, su primera novela (Baila, hermosa soledad), que se despliega en torno al atentado contra un dictador militar.

Es un libro muy entretenido. Le tengo confianza, va a ser un éxito-, anuncia Jaime Hales Dib, entusiasta este ex seminarista adolescente de los Padres Franceses, casado hoy, a los 43 años, con la parvularia Ana María Beseler, y padre de tres hijos.

Hijo de Alejandro, el ex precandidato presidencial independiente, y hermano de Patricio, el ex vocero comunista, Jaime Hales resultó un entrevistado estimulante. No se oculta tanto como otros.

¿Qué dicen de usted quienes no lo quieren?

Que soy vanidoso, que soy comunista, pesado y prepotente. Pienso que otros se desconciertan, me miran con sospecha. Por ejemplo, en el PDC muchos prefieren no verme en los asuntos internos.

¿Conflictivo?

Claro, cuando yo peleo, peleo. Soy exigente con los míos más que con los ajenos. Exijo fidelidad con los principios. En cambio, a los fascistas no les exijo nada.

¿Le mortifica esa imagen?

Me duele cuando la tienen personas y grupos por los cuales siento especial cariño o las personas por las cuales me he jugado… Pero no puedo caerle bien a todos. Prefiero tener relaciones honestas y claras. Llegará un momento en que podamos entendernos y hasta podría caerles bien. Eso ya me ha ocurrido. Lo importante es ser honesto.

¿Cosas de Chile que modificaría de inmediato?

La Constitución, el arribismo generalizado, la universidad profesionalizante, la pobreza.

Ya que se ha preocupado del caso del atentado a Pinochet, ¿qué habría hecho con los autores si le hubiese tocado fallar como juez? ¿Estarían en la cárcel?

Creo que no. Les habría dado una pena máxima de tres a cinco años, no más, pero de ningún modo absuelto. Ellos cometieron un delito, como también cometieron un delito quienes violaron el 11 de septiembre de 1973 las leyes vigentes. La Ley de Seguridad Interior del Estado, desde luego. Lo que indica la historia es que los sublevados que ganan van al gobierno, y los sublevados que pierden, a la cárcel. Si yo hubiera estado en un comité imaginario para resolver sobre la conveniencia de ese atentado, habría votado en contra. Fue un gravísimo error político. Previo al juicio moral, yo habría hecho un juicio de eficacia y me habría opuesto, sin duda. Corrimos el riesgo de una cacería peor de la que sufrimos.

¿Se siente árabe?

Percibo que lo soy, pero no me siento muy identificado con los árabes de Chile; mucho más con los de otros países. Pienso que si los árabes de Chile vivieran en sus países de origen estarían entre los opresores y no entre los oprimidos, como regla general. Hay muchos aquí que dicen estar por la liberación del pueblo palestino, pero nada dicen ni hacen respecto de la liberación de muchos chilenos. A pesar de todo, tengo muchos amigos árabes, sin participar en sus organizaciones.

Defínase respecto a la religión.

Con tenacidad, casi tozudez, intento ser católico, a pesar de la Iglesia Católica. En épocas me va muy bien; en épocas, muy mal.

¿Qué siente y cuál es su planteamiento frente a la homosexualidad?

La entiendo sicológica y sociológicamente, pero no me agrada. Puedo aceptar a personas homosexuales, pero al comienzo siento una fuerte resistencia.

¿Ha sido infiel?

De cierta manera

¿En qué se diferencian Aylwin y Frei?

Frei fue demasiado grande para resistir comparaciones.

¿Errores de los chilenos como pueblo?

La tolerancia con Pinochet; la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana; creer que necesitamos ser campeones del mundo en algo.

¿Qué afinidad tiene con lo esotérico oriental en boga?

Muchísima. He estudiado algo, me gusta mucho y leo el Tarot muy bien. Más que adivinación, eso sí, hago análisis de la persona.

¿Por qué ha llorado alguna vez frente a su pareja?

Por todo lo que se puede llorar: pena, amor, ira, alegría, impotencia, vergüenza.

¿Ha ido al sicólogo?

Por supuesto y me ha hecho mucho bien. Los sicólogos me han ayudado a crecer como persona

Si pudiera modificar algún aspecto del modo como lo criaron, ¿cuál escogería?

Me hubiera gustado más cercanía real con mis padres.

¿En qué situaciones y frente a qué tipo de personas actúa con timidez?

Cuando llego tarde o en un ambiente que no conozco suficientemente; en los velorios y entierros; ante quienes admiro, como Ricardo Lagos, Jaime Castillo u otros así.

Usted es DC, pero le entusiasma más Ricardo Lagos.

A Lagos lo conozco desde que yo era alumno de Leyes. Me parece excepcionalmente inteligente, muy íntegro. Con grandes dotes de dirigente y la dosis justa de vanidad, humildad y autoridad. Pero el hecho que lo admire no significa que necesariamente votaría por él. No entiendo la política través de la admiración por un líder. Entré a la DC no por Frei o por Tomic, sino después de descubrir identidad de ideas con el partido.

Perdone la brutalidad de mi pregunta, pero ¿qué cree que la humanidad ha ganado teniéndole a usted?

Mi creación literaria y mi lucha por los derechos humanos.

¿Cuándo fue la última vez que castigó o golpeó a alguien y por qué?

No recuerdo. Yo no golpeo a la gente ni la castigo. Lo que sí, puedo ser muy duro en el lenguaje; luego me arrepiento.

¿Qué válvulas de seguridad se permite para dejar que escape el exceso de vapor y no reventar?

Reventar un poco, jugar mucho con mi computador, conversar y ejercer de espectador deportivo.

Si usted cierra los ojos y se pone a soñar, ¿Qué se imagina haciendo? ¿Con quién? ¿Por unos días o para siempre?

Viviendo cerca del mar, con mi mujer; recibiendo visitas de mis hijos y de mis amigos y amigas; gozando el paisaje y la lectura; escribiendo mucho; comiendo mariscos y ensaladas; fumando otra vez aquellas pipas aromáticas que algún día gocé.

¿Cómo es su relación actual con la angustia?

Se parece a la amigdalitis. Un poco de llanto y todo listo. Me la puedo con ella.

¿Qué hace para enfrentar sus momentos de depresión?

Los vivo en profundidad, y cuando topo fondo, salgo. Me ayuda un cariño de mi mujer mientras me doy un baño caliente de sal de mar.

¿Cómo son sus relaciones con el sentimiento de culpa?

Me he ido mejorando, a Dios gracias.

¿Qué hace cuando le incomoda la soledad?

Nunca me incomoda la soledad

Describa su mejor fiesta.

Una reunión de amigos y amigas, con mucha conversación liviana y mucho baile: salsa, bolero, tango.

¿Qué siente y hace cuando comprueba que ciertas personas procuran evitar su presencia?

Antes era obsesivo. Quería mostrar que no merecía ese trato. Hoy lo acepto con gran tolerancia.

¿Qué le gustaría estar haciendo de aquí a cinco años?

En la misma universidad, ya consolidada. En lo de escribir, consagrado y reconocido.

¿En qué frase todos los chilenos estaríamos de acuerdo?

No merecimos ganar.

Ver texto publicado en revista en formato PDF JAIME-HALLES