Evelyn Matthei
“La feminista es la mujer más insoportable”
Su abuela materna, doña Pilar Fernández Lacleta, vasca religiosa a la antigua, procuró hacer de Evelyn Mathei una católica integral. No lo logró. Era difícil tarea. Su padre, el general Matthei, y los tres abuelos restantes fueron educados en la fe protestante, como luteranos y calvinistas.
¿Resultados?
–Buh, qué difícil. Soy y no soy religiosa. ¿Observante? Nada. Me casé por la Iglesia Católica con un hombre luterano, tuve una inclinación religiosa mayor en otra etapa de mi vida, pero ahora es una cosa confusa. Tal vez si explico bien mi pensamiento, alguien diría que soy deísta, que creo en un dios y poco más. Nunca fui muy piadosa ni iba a misa regularmente, pero rezaba y buscaba a Dios en forma más activa. Ahora diría que en cosas de religión me estoy haciendo la lesa. Vivo tranquilamente así, sin ansiedades, aunque tengo la intuición de que más adelante volveré sobre el tema.
Su tibieza religiosa coexiste con una apasionada inclinación por la justicia, que se hizo dramático con el casa de “los degollados” por Carabineros durante el gobierno de la Junta Militar, a la cual pertenecía su padre.
–Al informarme sobre lo ocurrido sentí impotencia, una indignación tremenda. Como mi papá estaba en el Perú y no nos querían decir dónde llamarlo, todos mis hermanos y yo nos pusimos en campaña para conseguir su teléfono. Le dijimos: “Papá, te tienes que venir”. Regresó, y después de algunas reuniones supe que había renunciado el general de Carabineros César Mendoza a la Junta de Gobierno. Pero de esa rabia y de esa impotencia del comienzo pasé a la indignación por la manera como se llevó la justicia en ese caso, que es tan grave como el delito mismo.
Con este tema inconcluso iniciamos este diálogo de Autorretrato, que ella respondió así, por escrito:
¿Y qué le parece la falta de claridad en esa materia?
-Pienso que si hubiese habido mayor energía y sanción a los responsables de los primeros casos de violación a los derechos humanos, el problema no habría alcanzado la gravedad que ha llegado a tener. El gobierno (de Pinochet) se equivocó de fórmula para enfrentar ese tema tan doloroso.
Para Chile, ¿qué rescataría de los llamados “socialismos reales”?
Absolutamente NADA. Porque ni siquiera estaban preocupados del bienestar de los de menores ingresos; sólo de controlar la máquina del poder.
Algunos piensan que ciertos grupos no estarían tan renovados y otros tan amplios de criterio si no viesen bayonetas caladas. ¿Qué cree?
Sin duda algunos lo pasaron mal. El dolor, a veces, enseña mucho. Creo que los más renovados son los socialistas que vivieron su exilio en Europa. Traen conceptos de modernidad y eficiencia. El problema es que a las bases les cuesta mucho digerir esto.
¿Qué le enfurece de verdad?
Las personas que observan con mucho apego los ritos religiosos, pero que no conocen la ética ni la caridad cristiana. Todas las formas de “doble standard”.
¿En qué grado le atrae el poder?
Más bien me aterra. La tentación de usarlo en beneficio propio más que para el “bien común” ciertamente existe.
¿De qué modo practica la democracia en su casa?
Soy increíblemente poco autoritaria. Mis padres también nos criaron así. Un niño debe saber tomar sus propias responsabilidades y decisiones y asumir las consecuencias. Jamás reviso tareas ni controlo que estudien; pero exijo excelencia.
¿En qué recibió elogios como estudiante?
En todo. (Sorry, pero me carga la falsa modestia).
¿El día más pleno de su vida descartando lo familiar?
El día en que mi padre me entregó el premio a la mejor egresada de Economía.
¿Qué siente cuando se enfrenta a la certeza de ser persona reconocida en su medio?
A veces, alegría. A veces, estúpidamente, “inflada”. Las más de las veces, responsabilidad y una aguda percepción de mis defectos.
¿El peor defecto suyo? (No sea muy indulgente).
Desde los once años trato de controlar mi genio. Admiro el equilibrio de “la persona buena”. Mi padre y mi marido, con su natural serenidad, son los que más me han ayudado.
¿Qué virtud suya intentaría que se le reconociera?
Honestidad y coraje.
Cuente de qué manera experimenta y maneja su agresividad.
Soy explosiva. Sin embargo, cuando estoy absolutamente furiosa con alguien me retraigo, racionalizo y trato de deshacerme del veneno. Cuando me he sentido traicionada, la persona deja de importarme después de un tiempo y en forma absoluta.
Su rasgo de personalidad más fuerte.
Soy arriesgada. En muchas ocasiones me he embarcado en proyectos “raros” o “locos”, en contra de la opinión de los que me quieren, estando absolutamente convencida de querer llevarlos a cabo.
De sus contemporáneos, ¿a quién admira más?
En Chile, lo que hizo Sergio de Castro. Cambió para siempre a nuestro país. También a Miguel Kast, que forjó una generación con vocación de servicio público.
¿Qué conductor, animador o personaje de televisión le hace reconciliarse con ese medio?
Tengo admiración por Patricia Politzer. Inteligente, “dura” para preguntar, y honesta. Me muero de la risa con Julio Jung y Andrés Rillón.
Si se le pierde algo en su casa u oficina, ¿busca con la boca o con los ojos?
Soy terriblemente desordenada. Se me pierde todo. Busco con mal genio.
¿De qué se quejaban sus padres cuando era niña?
Extrema porfía e indiferencia; falta de humor. Pero no se quejaban. Con cariño y paciencia trataban de corregirme.
¿Qué válvulas de seguridad se permite para dejar que escape el exceso de vapor y no reventar?
Me encierro en mi casa, sola, con mi familia. Es la mejor forma de recuperar el equilibrio.
¿En qué parte de su programa de gobierno la Concertación le parece desmemoriada?
En casi todo. Es por eso que ha andado mucho mejor de lo esperado.
¿Sus manías?
Ducha laaarga y tranquila en la mañana. Algún momento para mí sola, con absoluto silencio. Necesidad de deportes y aire libre. Contacto cercano con la gente que quiero.
¿Cómo enfrenta la depresión?
Duermo. Duermo. Duermo. Toco piano. Me voy a cortar el pelo. Idealmente, me arranco a la playa.
Una hija feíta, pero muy inteligente, o una linda y de inteligencia mediocre. Escoja sin término medio.
Una feíta tiene hoy muchas posibilidades de arreglarse. Si es muy inteligente lo va a saber aprovechar… Siempre que no se le ocurra tirarse a intelectualoide o feminista, el tipo más insoportable de mujer.
Obligada a escoger, ¿preferiría la falta de libertad o el exilio?
El exilio, sin dudas. A pesar de lo duro, siempre se puede volver a empezar, siempre se encuentra gente valiosa con quienes trabar amistad.
Perdone la brutalidad de mi pregunta, pero ¿qué cree que ha ganado la humanidad teniéndola a usted?
¿Cómo? Yo pensé que esta entrevista sólo se la hacía a personas certificadamente adorables.
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