El mejor trabajo del mundo para inocentes

Nada muy extraño en la televisión. Escogió una bonita imagen, optó por lo curioso, sin hacerse más preguntas. Dijo que se abría un concurso para contratar a un “cuidador” de islas de coral, al que se le ofrecen 100 mil dólares por un trabajo de seis meses. Supuestamente, debe bucear en aguas color violeta, probar los mejores resorts en los lugares más bellos, y luego contar en un blog, cada día, sus experiencias de turista. “El mejor trabajo del mundo”, proclama Es, claro, un alarde de creatividad publicitaria del Estado de Queensland, Australia, país que en el último año perdió más de un 5 por ciento de visitantes, y quiere, legítimamente, recuperarlos
Esa oferta laboral con imágenes de paraíso (www.islandreefjob.com) fue recogida, sin filtros, por los canales de TV. Lo que no dijeron es que Hamilton (foto), la isla donde vivirá el “cuidador”, y que es identificada en las informaciones como “una isla virgen del estado de Queensland”, es famosa por su aeropuerto, que sirve a muchas líneas aéreas de bajo costo, y se encuentra llena de grandes edificios, hoteles, resorts y buggies, más que cualquiera de las setenta y tantas islas del archipiélago de las Whitsundays, al cual pertenece. Esa imagen virginal que nos mostrara la TV es, a lo menos, una inexactitud. Las islas que estarían a cargo del “cuidador” son islotes de coral, lejanos, no identificados. Hamilton es una isla montañosa, no de coral, ni forma parte del Territorio de las Islas del Mar de Coral, aunque se encuentra cerca. Y su densidad turística -debemos subrayarlo- no es algo que ayude a la conservación de un área tan frágil. Australia lo sabe. Es el país con el ecosistema de arrecifes coralinos mejor protegido y gestionado del mundo, y sin embargo los timbres de alarma se escuchan a cada rato. Seis días antes que se hiciera el anuncio de El Mejor Trabajo del Mundo, el Instituto Australiano de Ciencias del Mar informó en la sólida revista Science sobre una caída sin precedentes en el crecimiento de la Gran Barrera de Coral, la más grande del mundo y una de sus maravillas. Desde 1990 su incremento ha descendido en un 14 por ciento. Antes, por siglos, su crecimiento había sido estable. Si continúa esta tendencia negativa, en tres o cuatro décadas los corales quedarán “congelados”. Advierte uno de los científicos: “Es muy preocupante que este daño sea tan claro, a pesar que los cambios climáticos observados hasta hoy son relativamente modestos.” El océano contribuye a su degradación. Absorbe dióxido de carbono de la atmósfera, acidificando las aguas, y eso afecta la calcificación y crecimiento de los corales. Sabemos que sus esqueletos forman la base de los arrecifes, hogar indispensable para miles de especies de plantas y animales. Así las cosas, mañana en el magnífico Mar de Coral sólo habrá algas. No podremos buscar a Nemo por estas aguas. Donde él nació no nacerán otros. Nadie podrá ofrecer aquí, alegremente El Mejor Trabajo del Mundo. Ni menos, como se hizo esta vez, en martes 13. Sería mejor que lo haga en el Día de los Inocentes.