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El lago Ness y la poca fe – Luis Alberto Ganderats
El lago Ness y la poca fe

El lago Ness y la poca fe

Una lonja de tocino, enorme, gorda, apetitosa, fue arrastrada sobre las aguas del lago por un dirigible tripulado. Otros hicieron retumbar susurros eróticos de animales acuáticos, con la ayuda de grandes parlantes. Se usaron submarinos de bolsillo, focos   para el rastreo submarino y, en todas las áreas sospechosas, se instalaron sensores de  ruido. Esfuerzos inútiles. El habitante del lago escocés mantuvo su bajo perfil. El necio de Nessie quiere seguir viviendo de las especulaciones, como ha ocurrido por 14 siglos. Sólo se deja ver de tarde en tarde. Cuando la British Tourist Authority nos invitó al Loch Ness, se exhibían fotos suyas, y el policía Alexander Gray nos juró que sus ojos pudieron contemplarlo. La anciana Gessie Fraser, dando la cara, entregó un argumento invencible: “No lo he visto, pero existe. Nuestro mayores nunca mentían.”

Se han descubierto trucos, eso sí. Una famosa foto, la de Wetherell, resultó ser una imagen en arcilla adherida a un submarino de juguete, lo cual habla mal de los hombres, no de Nessie. Claro que han pasado 75 años desde que empezó la fiebre del monstruo sin que nadie haya podido hallar una sola huella física: una escama, siquiera; algún cadáver de tantos, ya que no se trataría de un solo monstruo, sino de una larga familia. Nadie puede esperar que una criatura viva por 14 siglos soltera (casada, ni hablar.) La criptozoología acepta que seres de existencia más breve sigan ocultos, como el Yeti, en el Himalaya; el Bigfoot, en California, y una  muchedumbre de seres legendarios en Chiloé. El viejo Nessie, sin embargo, cuando la fe empezaba a flaquear, tuvo un padrino inesperado: sir Peter Scott, hijo único del gran explorador del Polo Sur, que muriera congelado no lejos de Chile. Scott, canciller de la U. de Birmingham, vicepresidente de los naturalistas británicos, fundador de la WWF y quien puso el panda en su popular logotipo, presentó fotos y testimonios hasta conseguir que el monstruo fuera incluido en el catastro de Fauna Oficialmente Protegida, con el nombre de Nessiteras rhombopteryx. 

Otros investigadores –hombres de poca fe– especulan que el nombre sería una muy británica broma, hecha en anagrama: algo así como “el monstruo de broma de Sir Peter S.” Lamentablemente, hace 18 años Scott se llevó sus secretos al panteón, y el misterio ha quedado otra vez sumergido. Nessie puede juguetear tranquilo con Los Simpson y Scooby Doo.