Drake nos invita a alojar

A los 13 años se inició como marino. Sin discernimiento. Pero pronto Drake ya conocía su camino: acumular riqueza y vengarse del Imperio Español, siempre aliado con Isabel I, que se empeñaba en hacer de su reinado uno de los más potentes de la historia occidental (en el grabado lo nombra caballero). La Reina, que era mujer de negocios antes que nada, no se ponía límites en su ambición de entregar a Inglaterra la riqueza de españoles y otros europeos. Para lograr su propósito, lo que necesitaba era mucha información. La conseguía en el millonario mercado negro de cartógrafos y geógrafos, principalmente holandeses. Drake y otros navegantes tenían la mejor base de datos sobre las nuevas rutas y las flotas adversarias, y que de paso le servían para desbaratar a cañonazos la red comercial española.
Drake -que anduvo por Chile- fue corsario y saqueador, un juvenil traficante de esclavos. Pero antes que nada actuó como agente eficaz de la política exterior inglesa, que por esos años -y por siglos- se fundaba en el saqueo. De ese modo abría mercados al naciente proceso de expansión del reino. Sin Isabel I, que estuvo 45 años en el trono, tal vez nunca habríamos visto el nacimiento del Imperio Británico ni de la burguesía comerciante y protestante, de la cual surgieron la revolución industrial, el capitalismo, y también, por sus contradicciones, las teorías de Marx.
Por eso, Drake no es pura anécdota histórica. Navegante tenaz, dio la vuelta al mundo y como vicealmirante ayudó a destruir la Invencible Armada. Fue el marino más importante de la era isabelina. Pero nadie puede ver en él a un anunciador del Imperio Británico. En ese capítulo ni la propia reina jugó un rol principal. Los grandes promotores de la creación del Imperio fueron los comerciantes y políticos. Ellos diseñaron el proyecto, en el que participaron la iglesia de Inglaterra, los cortesanos, la nobleza y, sólo al final, la Corona. Pero es difícil entender bien hoy día todo lo de ayer. Lo dijo Croce: “Toda historia es historia contemporánea.”
Por eso, quien vaya a Londres y aspire a comprender un poco mejor el pasado, debe llegar a la estación London Bridge. Cerca de ella, junto al Museo Golden Hind, sobre el Támesis, se mece la copia exacta del velero en que Drake saqueó Valparaíso. Hasta podrá dormir a bordo. Se asombrará de que esa nave menuda haya contribuido a dar forma al mundo en que vivimos.