Aún tenemos petróleo, ciudadanos

“Desesperada” es la situación de muchas líneas aéreas, por el shock petrolero. Es lo que anuncia la poderosa IATA. Ya se escucha decir que la crisis parece más grave que la provocada por la destrucción de las Torres Gemelas. American Airlines y Delta eliminaron ciertos vuelos al Caribe, y autoridades de Puerto Rico se reunieron con países vecinos para buscar subsidios que “garanticen los vuelos a la región”. Dos compañías peruanas suspendieron sus servicios a seis importantes ciudades del interior; la brasileña Varig y dos coreanas congelaron algunas rutas internas y externas, y siete compañías de bajo costo se declararon en bancarrota. El presidente de Easyjet advirtió: “La mayoría del sector aéreo de bajo costo (low cost) no sobrevivirá a la actual coyuntura.”
Es acabo de mundo. Se acaba el petróleo…
¡Calma! Hay petróleo para 300 años. Sabemos que el shock petrolero actual tiene varias causas. La primera de todas es la especulación. La segunda, una demanda extraordinaria de China, India y otros países asiáticos. Y la tercera, es que efectivamente las fuentes de petróleo usadas hoy disponen de reservas limitadas. Es el petróleo liviano, relativamente fácil de explotar, transportar y procesar. En un plazo cuya duración no parece clara entre los entendidos (puede ser de 30 o 40 años), el mundo necesitado de petróleo y otros combustibles fósiles, deberá pagar más caro para calentar las casas y lugares de trabajo, mover industrias, alimentar vehículos aéreos y terrestres y disponer de más de 2.000 productos finales hechos con el crudo como materia prima esencial.
Los costos subirán porque las reservas importantes se encuentran en lugares de acceso difícil, o de acceso fácil, pero difíciles de explotar: petróleos pesados o muy pesados, viscosos o sólidos, que fluyen mal, y son menos puros. Para que muevan al mundo tienen que ser sometidos a sistemas más caros de procesamiento y transporte, distintos a los utilizados hoy por la gran industria de hidrocarburos. Sin embargo, los altos precios actuales del crudo ya han hacen viable su explotación.
¿Quiénes son los dueños de la mayor parte de esos petróleos pesados? Canadá tiene depósitos enormes en las llamadas Arenas del río Athasca, en Alberta. Venezuela guarda las más grandes reservas conocidas. Están en la llamada Faja del río Orinoco, y el país vive un proceso de cambios tecnológicos y nacionalizaciones, para procesar masivamente esos petróleos, que son pesados.
¿Y no hay solución a través de fuentes distinta al petróleo, como los biocombustibles, energía hidroeléctrica, nuclear, solar, eólica? El proceso será lento y, sobre todo, insuficiente. Se estima que hacia mediados de este siglo, apenas una cuarta parte de la energía tendrá dicho origen. El mundo seguirá hambriento de petróleo…caro. Y se repetirá el lamento de los marginados de siempre que escuchamos el 13 de junio en la CNN: “Todo sube para arriba, señor.”