Capilla del Monte
Entre la Tierra y el Más Allá
Mirada desde lejos, la pequeña ciudad de provincia de Córdoba puede parecer nada del otro mundo. Pero le ocurren cosas que parecen venir de otro. Algunos la ven como una especie de lugar de tránsito entre la Tierra y el Más Allá. Después de 35 años de muchas preguntas y pocas respuestas, postula a ser la capital esotérica y ufológica de Sudamérica. Sepa algo de lo que aquí hemos visto y escuchado.
Texto y fotos: Luis Alberto Ganderats. Desde Capilla del Monte, Argentina.Enorme cambio tendrá la Humanidad en diciembre próximo. Es lo que anuncian quienes creen en algunas interpretaciones de los calendarios mayas. No será acabo de mundo, pero los hombres iniciarían un período de mutaciones espirituales que pueden hacer muy distinta a la humanidad que ahora conocemos. En el planeta son muchos los que esperan eso. Pero en el lugar donde ahora estamos, esos ilusionados forman muchedumbre. Ellos ven en esta Capilla del Monte, a 78 kilómetros de Córdoba, casi una especie de lugar de tránsito entre la Tierra y el Más Allá.
Imposible no quedarse con la boca abierta. Anoche estuvimos en la casona de una ex decana de Ciencias de la Educación y vicerrectora académica de la UCSE, universidad católica del Norte Grande argentino. Ella nos llevó, con velas encendidas, entre tinieblas, a una colina vecina del cerro Uritorco, donde le escuchamos pronunciar palabras dirigidas a seres no humanos que tripulaban naves estacionadas en las alturas. Tales individuos, nos dijo, forman parte de “un proceso de transición planetaria que conduce al hombre y a la humanidad a su integración”. Betty Acoglanis (o Beatriz Mühn, así se llama) ha ganado notoriedad con tres libros titulados Erks, nombre de una supuesta ciudad situada bajo la tierra en el área de Capilla del Monte y de su vecino Uritorco, “el cerro más misterioso del mundo”. A partir de Erks se hará el proceso de regeneración de nuestra especie. En su interior, afirma con seguridad, se encuentra el Templo de la Esfera, con tres espejos mediante los cuales se hace intercambio cósmico de información con otras galaxias. Tales espejos también pueden seguir la vida de cada ser humano, y en especial de los que “están en vías de desarrollar un intelecto superior de acuerdo a las leyes de armonía cósmica”.
A nuestro lado, durante el ritual, una profesora de la Universidad de Chile, observa con emoción el cielo. Dice que sobre nuestras cabezas ha visto tres naves, y en el camino de regreso a la casona, otras tres, ahora “con varios seres en su interior”. Dibuja luego, con detalles todo lo que vio. Al observar nuestros gestos de escepticismo, nos mira como en la serie Expedientes Secretos X y aconseja: “Debe creer para entender”.
Parece claro a esta altura, que aquí “nuestra” verdad está en capilla. Miles parecen convencidos que, tarde o temprano, las verdades sospechosas –una o varias de ellas– serán confirmadas. Capilla del Monte, a 78 kilómetros de la muy católica y jesuita Córdoba, se hizo famosa hace 35 años cuando se supo de la ocurrencia de “fenómenos ovnis.” Ahora no sólo se habla de extraterrestres. Con el pasar de los años se ha ido convirtiendo en la capital esotérica de Argentina y tal vez de Sudamérica, donde cabe no sólo la magia, sino todo lo inexplicable, las experiencias que se apartan de la ciencia oficial y de las verdades reveladas. Son miles los que se han radicado en el área a… esperar. Ellos parecen seguros que “la verdad está ahí afuera, en algún lugar”.
Algo inesperado nos está ocurriendo: sentimos que en esta ciudad de 10 mil habitantes la atmósfera de paz es contagiosa, casi adictiva, y cualquier deseo de irnos se ha borrado absolutamente, tanto que una satisfacción tan intensa como inexplicable llega a producirnos cierta inquietud. “Algo raro pasa aquí”. Algunos, citando a supuestos expertos de la NASA, explican que estamos en “uno de los doce vértices de energía planetaria más potentes del mundo”.
Lo cierto que sus cafés, sus tiendas, sus librerías, sus tiendas con nombres u objetos esotéricos, han terminado por hacer de este viaje de vacaciones algo fuera de lo común. Algunas verdades pueden estar lejos de aquí. Militantes del New Age ofrecen al viajero hacerle un riguroso “registro akáshico”, es decir, buscar rastros de él en el éter, en el akasha, como ellos le llaman. Sostienen que todo lo que ha ocurrido desde el inicio de los tiempos estaría conservado allí, como en un milenario disco duro. La abogada Miryam Dietrich, clarividente, clariaudiente, telepática, tienta con sus regresiones a varias vidas anteriores y vivencias con ángeles. Otros prefieren el tantrismo y las visas tántricas, o trabajan con energía, en apertura de caminos con terapias sofrológicas, y así potenciar las dimensiones de la conciencia.
Muchos hombres y mujeres se someten alegremente a la llamada teoría del manantial energético. Los hemos visto inmóviles mirando el Uritorco, con brazos en V y piernas también abiertas, casi formando una X, a la espera de recibir una avalancha de energía. Una vez que se sienten cargados, se van a los buenos hoteles de Capilla, a sus restaurantes, a sus cafés acogedores.
Este 2012 ya se han dado charlas sobre el calendario maya, chamanismo inca y tolteca, sobre regresiones y ovnilogía. Nadie que ame lo esotérico se queda en ayunas si viaja hasta este lugar, verdadera catedral de los que piensan que “todas las mentiras conducen a la verdad”, como se dijera en Expedientes Secretos X. En las vitrinas del comercio vemos todo tipo de piedras con misteriosos poderes curativos. La moderna librería de la Calle Techada tiene una enorme abundancia de las últimas obras de quiromancia, reencarnación, reiki, geometría sagrada, angeología, religiones orientales, y una disquería principal anuncia “música para mentes abiertas” útiles en “reiki, chakras, t´ai chi, feng`shui, mantras, celta, relajación, ángeles, delfines, yoga…”. Otros invitan a descubrir la presencia de ángeles, a avistar ovnis, a debatir sobre la avanzada extraterrestre, a la captación de energías sobrenaturales.
Todo lo del zen también es importante aquí. El escenario de la cinta El Buda fueel templo Shobogenji, a los pies del Uritorco, con protagonista y director zen. Un maestro budista galo, Kozen, dirigió hace poco una intensiva práctica del zazen, esencia del zen, y del shiatsu. Y anuncia más para el verano que viene.
Las polémicas se calientan en Capilla del Monte cuando se habla de ovnis. Nos han descrito luces amarillentas y blancas sobre el Uritorco; algunas luces rectas como tren al Sur, y otras con estelas curvas. Los escépticos, claro, dicen haber visto sólo estrellas fugaces o meteoritos, mientras que los creyentes identifican perfectamente en el cielo masivas avanzadas alienígenas, verdaderos tacos de ovnis. Los habitantes más viejos de Capilla del Monte sólo parecen creer en los santos de la bella capilla que le dio su nombre al pueblo. El tema ovni, en especial, no logra convencer a la mayoría. Un investigador del tema, que conocimos como notorio divulgador en una radio local, Jorge Suárez, se fue de este mundo en marzo pasado con mucho prestigio entre los ufólogos del extranjero, pero con un mal balance de imagen a nivel provincial.
Él mismo lo dijo:
–Hace 25 años que soy el loco del pueblo… Es que para la gente común los que creemos en la alternativa extraterrestre estamos chiflados o algo nos fumamos. Este es un camino áspero, de incomprensiones. Estoy satisfecho, sin embargo, por haber organizado aquí más encuentros internacionales sobre ufología que cualquier otra ciudad del mundo.
Suárez ya no se esforzaba por discutir con nadie sobre la existencia de los extraterrestres. “Gastar tiempo en eso sería como tratar de convencer a la gente que el agua moja”. Creía que el cerro Uritorco es el principal centro de peregrinación de ovnis en el planeta, pero ocultaba mal su poco aprecio por los que hablan del fenómeno ovni en su país, y su menos aprecio aún de los que sacan provecho de él. “Si hubiese usado túnica como otros, estaría rico”, decía. “Charlatanes de feria es lo que hay, hasta donde yo sé”, denunció poco antes de morir. “Es triste la realidad argentina de la investigación de campo en el tema UFO. Los que hablan transmiten opiniones, no conocimientos; no son investigadores reales, no son seres contactados.
–¿Quién es un auténtico contactado?
–El número uno es J.J. Benítez—afirmaba, refiriéndose al autor español de la saga El caballo de Troya, que comenzara en 1981 y que terminó hace menos de un año, con el noveno libro (lanzado por él en Chile). “Benítez no es charlatán ni miserable, como acusan tantos estúpidos”, dijo irritado.
Poco le importaba la polémica. Al preguntarle si Jesucristo era extraterrestre, respondía con la seguridad del que suma dos más dos:
–Cristo fue extraterrestre, el extraterrestre más maravilloso de todos. No tengo ninguna duda. Vino a señalarnos el camino. Claro que los hombres nos quedamos mirando su mano con la que nos señaló el camino, y nos olvidamos de mirar el camino.
–¿Algo hay en las palabras de Cristo como para suponer eso?
— San Juan en el Evangelio, cita a Jesús: “«Mi Reino no es de este mundo». Y también dijo: “En la casa de mi Padre hay muchas moradas, si no fuera así ya os lo hubiera dicho, pues me voy a prepararos el lugar. Volveré y os llevaré conmigo a fin de que donde yo estuviere también estéis vosotros”.
Mientras esperan acceder al paraíso bíblico, algunos dicen haber encontrado un buen sustituto en los alrededores de Capilla del Monte. Llegan por miles los amantes de la naturaleza. Encuentran un menú deportivo variado, con muchos guías y baqueanos para hacer caminatas y cabalgatas, safaris fotográficos y escalada en roca, pesca de lago y montaña, parapente, windsurf, canotaje, mountain bike, arquería, pesca, caza… Vemos cascadas, rocas cortadas a filo y águilas, cóndores y muchos halcones rojos que vuelan entre chañares y algarrobos.
Casi todos los viajeros dejan la ciudad llevándose trozos de malaquita, para borrar dolores, y turmalina negra, que ahuyenta el mal. Los que están en el secreto cargan hojas de menta peperina. Saben que evita los espasmos, y que si se la toma en abundancia es viagra natural. Casi todos se van llenos de energía, pero en el bolso echan trozos de cuarzo para recuperarla cuando la rutina los venza otra vez.
Parece verdad. Capilla del Monte se mece entre este mundo y el otro.
ET en el dormitorio
Camino al cerro Uritorco pasamos por la llamativa tienda de artesanías La Pirámide Misteriosa, donde sobresale una enorme imagen de un verde extraterrestre. En este lugar, el joven periodista y escritor argentino Julián Gorodischer se citó con Dominique Beltrán, una mujer que dice haber tenido experiencias eróticas con un marciano. “La pieza se iluminó como si fuera de día. Hubo un chasquido, y luego un zumbido muy fuerte captado por un solo oído. Luego pasó…”
¿Qué pasó? El esplendor de la carne, dice Gorodischer:
“Es difícil de explicar. Primero fue la sensación del escalofrío, los pelitos de punta, la piel de gallina. Luego fue una corriente eléctrica muy tenue, vivificante, como si me inocularan un elixir que me iba rejuveneciendo, cinco, diez, veinte años. De pronto, ya era una niña; volvía a asomarme al mundo con una curiosidad y un entusiasmo que había perdido. El verde era más verde, las sierras eran apariciones deslumbrantes; el mundo era nuevo a mis ojos; yo levitaba, y los seres desde el suelo me impulsaban a seguir subiendo, con sus manos en alto”.
No es la única visita en dormitorio de la que se habla en Capilla del Monte. Incluso la hoy anciana Martha Rodríguez, en su libro Ozonis, relata visitas nocturnas de un hombrecito gris que por mucho tiempo llegaba a la propia cama donde dormía con su marido. Ella era una joven de 33 años. En los primeros instantes se sintió infiel, pero su cortejante furtivo –un científico extraterrestre–, le hizo entender que sólo estudiaba otras zonas del pensamiento. “La sensualidad –escribió Martha– era diferente, pero aún hoy no sé en qué consiste esa diferencia. La unión culminó en un éxtasis que yo no había experimentado antes; sentía una gran ternura hacia ese extraño ser que, con infinita dulzura, me había hecho vivir con tal intensidad”.
Capilla no está sola
Capilla del Monte tiene al menos dos hermanas esotéricas en el extenso vecindario cordobés. A 43 kilómetros se encuentra San Marcos Sierras, antiguo asentamiento indígena y recinto hippie en los sesenta, al que hace 25 años llegaron a meditar y a enseñar dos famosas discípulas de Krishnamurti, la india Vimala Takar y la ruso-norteamericana Indra Devi, que “se liberó de su vehículo” recién a los 102 años. Fue la primera occidental que enseñó yoga en Oriente. El otro lugar, amado por antiguos hippies y muchas lesbianas, es Nono. Su nombre se lo dan dos cerros que parecen mamas de mujer. Se halla a 110 kilómetros de Capilla del Monte.
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